Deporte al portador

Los charrúas necesitan mimos sudamericanos

Es probable que Francia gane la Eurocopa, así como ya consiguió el título mundial en casa (1998).  Argentina también lo ganó en su propio país (1978). E Inglaterra (1966). Y Alemania (1974). E Italia (1934). En fin, hay una ventaja indiscutible para los equipos que juegan con el apoyo de sus aficionados. Y, bueno, eso, que parece de lo más normal, habría que ir a decírselo al tal Wilmer Valdez, mandamás de la Asociación Uruguaya de Futbol (AUF). Quejica, llorón, victimista, rencoroso y mal perdedor como suelen ser tantos de los naturales del llamado Cono Sur (que no es un cono, miren ustedes, porque no sobresale de la superficie terrestre sino que las fronteras de Argentina, Uruguay y Chile configuran meramente el contorno de un triángulo muy alargado, si te pones a mirar esos territorios en un plano), este señor declaró, luego de que el Tri le pasara por encima a los uruguayos en el enfrentamiento que tuvieron en la actual Copa América, que “la Conmebol se equivocó al festejar un torneo de esta naturaleza, la Copa más antigua del mundo, del fútbol sudamericano, acá en Estados Unidos, donde ayer me quedó claro que este campeonato está bastante armado para México”.

O sea, que cuando la competición se celebra en Suramérica, con selecciones de ese subcontinente, ¿está “armada” para los suramericanos? Pues, yo supongo que sí. Sobre todo si el desempeño de los árbitros es localista, como suele serlo, y si dos equipos de Concacaf van de meros “invitados”, de intrusos. Pero, miren ustedes, México, en ese papel de fuereño, logró dos subcampeonatos, en 1993, jugando contra la Argentina, y en 2001, contra Colombia. ¿Qué pasó ahí, quién “armó” las cosas para que nuestro equipo nacional dejara en el camino a tantos suramericanos y se colara a la gran final?

Luego del partido contra el Tri, ocurrió que los charrúas jugaron contra Venezuela y, qué caray, los sufridos futbolistas de una nación totalmente arruinada por el populismo les propinaron una humillante derrota y los dejaron fuera de la Copa en la etapa eliminatoria. ¿Será porque se jugaba la competición en los Estados Unidos, un país, en palabras del antedicho Wilmer, “donde no se siente el futbol”? Pues, muy seguramente. Me quedó también muy claro que el presidente de la AUF nos avisó muy oportunamente que sus charrúas no pueden ganar si no son arropados por aficionados sudamericanos. ¡Indefensos bebitos!

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