Deporte al portador

La "Juve" sí pudo

Lo he dicho y ahora lo repito: el mejor futbol que puedas disfrutar, como un aficionado fervoroso, es el que se juega en la Champions League. Olvídense ustedes del Mundial —esa competición a la que llegan los jugadores con la lengua de fuera, luego de una temporada saturada de compromisos: torneos locales, liga y copa, encuentros organizados por cada una de las diferentes Federaciones acreditadas por doña FIFA, etcétera— y de ilusionarse con el desempeño de su equipo nacional.

Porque, señoras y señores, aparte de que la mencionada fatiga determina fatalmente el pobre desempeño de los futbolistas, resulta que las Selecciones de los países no son equipos en el sentido estricto de la palabra.

O sea, que Francia y Alemania y México y Argentina y todos los demás no son conjuntos de participantes bien compenetrados el uno con el otro, bajo a la batuta de un director técnico que trabaja semana a semana. No, vienen siendo, cada uno, una especie de congregación ocasional de jugadores y nada más. Se reúnen pocas veces al año y, en pocos días, intentan entender los esquemas y disposiciones de un entrenador con el que no están nada familiarizados y que los selecciona como puede, mirando sus cumplimientos en los clubes y tratando de recuperar a los más peleones. ¿Se han ustedes preguntado cuál puede ser el verdadero interés deportivo de estar a cargo de una Selección con la cual, en el mejor de los casos, apenas tendrás algunas semanas para realizar el trabajo que se te pide y para llevar sobre los hombros la aplastante responsabilidad de representar los colores de una nación? Yo diría que es la rifa del tigre, más allá de lo honroso que pueda resultar el cargo. Y, de hecho, los directores técnicos más cotizados del planeta no están con ningún equipo nacional sino que se sientan en el banco de un Manchester United, de un Madrid, de un Barça o de un Bayern.

Ah, pero la Champions… Eso es otra cosa: los equipos son los mejores de cada una de las ligas de un futbol, el europeo, que no tiene paralelo alguno en Sudamérica, en África o en Asia. Con la Bundesliga, la Premier League, la Serie A y la Liga española ya tendrías más que de sobra para plantarle cara al resto del universo futbolístico.

Y, bueno, ya vimos que la Juventus fue la encargada de consumar la venganza por la humillante derrota que los culés le habían propinado a los advenedizos parisinos en los octavos de final. ¿Tan incomparablemente mejor es la Juve que el Paris Saint-Germain? No, para nada. Se jugaba la Champions. Eso era…

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