Deporte al portador

Slim-Martínez. ¡Tan bien que iba la cosa!

Carlos Slim quería más, oigan, no se contentaba con ser socio minoritario sino que aspiraba a controlar de verdad, a tomar el mando, a decidir sobre cuestiones tan sabrosamente interesantes como los destinos particulares de varios equipos de futbol. O, por lo menos, eso fue lo que pensábamos en el momento en que se le apareció Jesús Martínez en el camino para decirle que no, que el León no estaba en venta y que su porcentaje de propiedad en el Grupo Pachuca era lo que era, un 20 por cien del total, y sanseacabó.

Ahora dice don Jesús que eso no fue lo que pasó y que don Carlos es un hombre respetuoso, caballeroso, cuidadoso y modoso. Vaya usted a saber, caramba, porque en este país las cosas siempre terminan por ser lo que no fueron en un principio y después ya no aparentan tampoco ser lo que resultaron siendo (esta frase, amabilísimos lectores, debe ser repasada varias veces para comprenderse a cabalidad pero, creo, vale la pena el esfuerzo).

Pero, entonces, ¿qué fue lo que hubo? ¿Por qué se terminó tan ejemplar y fructífera alianza? Digo, bajo la égida de don Carlos —que diga, durante el período en que tuvo algo que ver con la organización— los Panzas Verdes no sólo retornaron a la Primera División, después de un buen tiempo de chapotear en esa llamada Liga de Ascenso de la que prácticamente nadie asciende, sino que ganaron dos campeonatos seguidos, algo que sólo habían conseguido esos Pumas tan deslucidos actualmente; los Tuzos, por su parte, lograron también el título en el torneo Clausura 2016, aparte de obtener la Liga de Campeones de la Concacaf, la que otorga el pase al Mundial de Clubes (donde, ya codeándose con los grandes protagonistas del balompié internacional, no hicieron un buen papel); el Tlaxcala, otro de los equipos del grupo, iba a ascender a la mentada Liga de Ascenso pero algo ocurrió que los directivos de doña Federación lo volvieron a refundir en la Segunda-en-realidad-Tercera; finalmente, un equipo de la Argentina cuyos desempeños y avatares no pudieren importarme menos pero que figura también como un activo del Grupo Pachuca, se movió de una Tercera-de verdad a la Primera División, después de conquistar el título de la antedicha Tercera, en 2015, y la corona de la Segunda, en 2017.

Muy buenos resultados. ¿Tuvo Slim, que parece una suerte de Rey Midas contemporáneo, algo que ver en todo esto? Pues, no lo sabemos. Ahora que ya no esté, veremos si siguen tan en racha los equipos de don Jesús Martínez. Suerte… 

revueltas@mac.com