Deporte al portador

¿Es asunto de dinero?

Pues... sí. No me digan ustedes que el Madrid y el Barça no se encuentran a una distancia sideral de los otros equipos de la Liga española. Y, esto, a punta de gastar billetes en la compra de jugadores y (aunque mucho menos) en la contratación de directores técnicos. Aquí, toda proporción guardada, unos riquillos como Tigres (justo por eso, por la lana, aunque no se puede en manera alguna negar el desempeño del Tuca Ferretti y la entrega de los jugadores) están a punto de pasar por encima de unos Pumas a los que, creo, no les bastará la mística de pertenecer a la institución de educación superior más prestigiada de América Latina.

Pero, bueno, los regiomontanos también pertenecen a una universidad y, junto con sus adversarios directos, esos Rayados que no han podido desarrollar su potencial en los últimos años, cuentan con la mejor afición de todo el país: hagan lo que hagan, jueguen como jueguen, los dos equipos llenan siempre sus estadios y son lo más parecido a esos clubes que, en Gran Bretaña, reciben el incondicional apoyo de unos seguidores tan nobles como generosos. Que venga un sociólogo y que nos explique la razón de este fenómeno en la ciudad más próspera, trabajadora, exitosa, dinámica y competitiva de todo el territorio nacional.

Ayer, LA AFICIÓN publicaba un reportaje en el que se comparaba la inversión realizada en el último decenio por los propietarios de los dos equipos finalistas de este torneo Apertura 2015: resulta, señoras y señores, que Tigres ha sufragado ni más ni menos que 100 millones de dólares más que los Pumas de la UNAM. Naturalmente, algunas contrataciones no funcionan (yo me pregunto: ¿qué tipo de garantía puede tener un equipo para asegurar que el dinero gastado va a traducirse en contantes y sonantes rendimientos en la cancha? Y, bueno, me respondo: ninguna, es un albur, un riesgo imprevisible y una inversión que puede ser totalmente improductiva) pero, al final, la realidad del dinero, tan deprimente como pueda resultar para los idealistas y los románticos, termina por imponerse.

Esta afirmación, sin embargo, nos lleva a formular otra pregunta: ¿cómo es que el América, con los recursos con los que cuenta, no se impone avasalladoramente en todos y cada uno de los torneos de nuestro futbol? Pues, que se aparezca otro estudioso, no necesariamente un sociólogo sino un analista financiero, y que también nos aclare el tema. Ah, pero todo esto se viene abajo si ganan hoy los Pumas...


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