Deporte al portador

¡Vuelve en grande el Madrid!

El comienzo del Partido del Siglo de esta semana, a saber, el encuentro disputado ayer entre el Madrid y el Barça, estuvo un poco lodoso y cenagoso y pantanoso pero luego mejoró, cuando se comenzaron a abrir algunos espacios y pudieron los jugadores de Zidane tener un poco más la pelota.

Decían los comentaristas españoles que hace más de medio siglo que no remontaban los merengues un marcador adverso en el campo de los azulgrana. Pues, miren ustedes, a lo mejor sí fue verdaderamente histórico el juego que protagonizaron este sábado en la ciudad condal y, para un tibio madridista como yo (ya he dicho que el verdadero fanatismo no es lo mío), el resultado fue motivo de una muy disfrutable aunque fugaz euforia.

Estamos hablando, en todo caso, de futbol de primerísimo nivel, a pesar de que fue empañado por una descomunal cantidad de faltas. Simplemente, el golazo de Bale, anulado por un asistente demasiado rigorista, hubiera ya debido figurar en el catálogo de efímeras obras de arte que nos ofrece el futbol. Y, curiosamente, casi no vimos a Messi ni tampoco pudo Luis Suárez mostrar demasiadas cosas. En este sentido, habría que darle crédito al técnico francés por el tozudo trabajo de anulación de talento ajeno. Y debemos constatar, también, que el futbol no es un asunto de justicia (jugó mejor el Barça) y que la suerte y el mero azar juegan un papel importantísimo en el desenlace de los partidos, sobre todo cuando se juegan entre equipos tan igualados en su potencia ofensiva y en la calidad de sus estrellas.

¿Podrá ganar la Liga el Madrid? Pues, no lo sabemos. A lo mejor se descomponen los catalanes (es un decir, porque Messi es argentino, Suárez es uruguayo, Rakitic es croata, Turan es turco y Neymar es brasileño) y tal vez se crecen los madrileños (también es una mera etiqueta, porque CR7 es portugués, Gareth Bale es galés, Keylor Navas es costarricense y Luka Modric, de nuevo, croata) pero la ventaja de siete puntos, para un equipo que va de invencible como el de los azulgrana, parece inabordable, a falta de lo que diga un Atleti que todavía va en segundo lugar.

En fin, fue simplemente grandiosa la resistencia de los merengues y su capacidad de sobreponerse al gol de Piqué. No sabemos si los jugadores del Barça se confiaron demasiado (llevaban de seguro en la memoria el último marcador: 0-4) pero, de haber sido el caso, el precio que pagaron fue demasiado alto. Lo que sí: vuelve el Madrid y se agranda la figura de Zidane.


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