Deporte al portador

La Volpe tiene con qué

Tuve un encuentro fortuito con Ricardo La Volpe: cenaba él en la mesa de al lado, en un restaurante de Toluca. Hace ya muchos años de eso. La memoria me falla pero ocurrió tal vez por ahí de 2004 cuando, tras haber dejado el puesto de director técnico de los Diablos Rojos, llevaba las riendas del Tri y comenzaban ya a caerle encima los arteros escarnios de Hugo Sánchez. Llegado el momento de los postres, le dirigí la palabra. No sé de dónde le viene la fama de aspereza pero recibí de él un trato amabilísimo y directo. Es cierto que comencé la conversación con el tema de ese antiguo Pentapichichi que no lo dejaba en paz y que se candidateaba abiertamente para ocupar su cargo. Pero, en fin, hay gente que te pone inmediatamente en tu lugar y con la que no puedes siquiera intercambiar un saludo. En cierta ocasión, sin registrar la dimensión de su augusta persona, se me ocurrió comentarle algo a quien me precedía en la cola del aeropuerto de Aguascalientes (me da mucho a mí por hablar con desconocidos). Pues, el individuo no se dignó darme contestación. Luego, comencé a advertir que las chicas lo miraban con adoración y de que se le acercaban a pedirle autógrafos. Terminé por enterarme de que era el tal Latin Lover. Hay niveles, señoras y señores.

Pero, La Volpe, muy educado el hombre, como le digo yo a ustedes. Me caía bien ya desde antes y a partir de esa ocasión no tuve más remedio que volverme lavolpista declarado. Y, no es el único entrenador de futbol con el que he intentado dialogar en mi modesta condición de entrometido indeseable. A Carlos Reynoso le balbucee unas palabras en un hotel de Querétaro y me respondió con hosquedad, lo mismo que Raúl Arias, esta vez en una cola en el aeropuerto de Ciudad de México, en los tiempos de su muy poco afortunado retorno al club Necaxa. Hay que entenderlos: son personas que sufren un acoso permanente en su condición de celebridades.

En el plano futbolístico, no recuerdo mejor partido de la Selección Mexicana que el que nos ofreció en octavos de final, contra la Argentina, en la Copa del Mundo de Alemania de 2006, bajo la dirección del referido La Volpe. No tiene ahora, en Chivas, una plantilla como para mostrar sus indiscutibles virtudes. Pero, por poco que logre imprimirle al equipo tapatío ese espíritu ofensivo que lleva como insignia personal, el polémico técnico argentino-mexicano va a hacer callar muchas bocas. Adelante, don Ricardo.

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