Deporte al portador

Vergara: ¿pretexto o simple justicia?

A pesar de que mucha gente ya tomó partido —por lo que parece, La Volpe merece las simpatías de una mayoría que, por el contrario, se vuelca contra Jorge Vergara acusándolo  de haber preparado un montaje para deshacerse del técnico argentino—, es muy difícil opinar sobre un suceso tan penoso: en primerísimo lugar, la mera posibilidad de que una trabajadora hubiera afrontado una situación de acoso nos obliga a guardar una prudente reserva porque van de por medio sus derechos y su dignidad. A lo largo de los siglos, las mujeres han sufrido los ataques, mayor o menormente violentos, de los machos impulsivos y apenas en estos tiempos comienzan a merecer la justicia que les es ancestralmente debida. Conozco, de primera mano, las historias de muchas mujeres acosadas y atropelladas cuando el jefecillo abusivo no recibe los favores sexuales que cree merecer en automático. Pero, al mismo tiempo, hay también muchos casos de acusaciones falsas y de chantajismo donde la presunta víctima busca meramente sacar provecho. En este caso, no sabemos qué paso.

Sí nos queda claro, sin embargo, que el patrón de Omnilife no es un personaje demasiado popular. Los aficionados lo responsabilizan de la debacle de Chivas. En lo personal, creo que es algo injusta esta apreciación. Después de todo, el hombre construyó un formidable estadio y esto es algo que no vemos todos los días. Y su palmarés como mandamás del club no es en manera alguna desastroso: semifinalista en dos ocasiones en la Copa Santander Libertadores, subcampeón en el Clausura 2006, ganador del título en el Apertura 2006, líder general en el Clausura 2008, líder general en el Apertura 2011, en fin…

Escribí aquí, hace unas semanas, que La Volpe es un tipo que me cae bien, más allá de sus grande dotes como director técnico. Es también un hombre arrebatado y solía ser muy irascible en otros tiempos. Pero, no habíamos sabido de transgresiones con empleadas ni nada parecido.

Le reprochan, a Vergara, que se haya servido del suceso para despedir a La Volpe. Pero, por el contrario, ¿no habla bien, de él, que haya salido a dar la cara públicamente por una de sus empleadas y que haya sacrificado a un personaje de relumbrón por defenderla? Otra cosa es lo de no respetar los términos económicos que había acordado originalmente con el director técnico de su equipo. En fin, qué embrollo. Y qué momento tan duro, para La Volpe.

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