Deporte al portador

Vergara cobra por Ronaldinho

Los dueños del Querétaro son los que pagan y Jorge Vergara es el que cobra. Nadie sabe para quien trabaja, oigan. Y, bueno, según parece, las entradas baratas, compradas por aficionados que quieren ver al astro brasileño aunque esté jugando en un equipo que se enfrenta a sus queridas Chivas, ya se agotaron mientras que la demanda por los lugares más caros anda muy anémica.

Este domingo, veremos repleta la zona de sol en las alturas del Omnilife. También estarán repletas las gradas detrás de las porterías. Por el contrario, las partes bajas del graderío estarán semivacías aunque, miren ustedes, nunca se sabe: hace tres semanas estuve, justamente, en el reluciente estadio tapatío —un espacio de primera, muy moderno y muy espectacular— y ya no recuerdo bien cuánto me costaron los boletos pero lo que sí tengo bien claro es que una michelada te la soltaban en unos cien varos y una bolsita de papas fritas caseras, con una salsa indigesta, te la ensartaban en cincuenta. Hubo, ese domingo, unas 40 mil almas en el estadio. Nada mal, vistas las cosas y vistos, sobre todo, los desempeños de ambos equipos.

Pues, justamente, no mereció la pena mi inversión porque Chivas y Cruz Azul jugaron un partido infame. Pero, en fin, es muy agradable estar ahí, las tardes de los domingos, con los nobles aficionados (había unos, junto, que habían emprendido el viaje desde sus territorios hidalguenses para apoyar a los cementeros y que salieron doblemente desilusionados), en un lugar tan bonito.

En todo caso, ir al futbol con la familia resulta cada vez más impagable en este país de bajísimos salarios (y, con perdón, no estoy sacando réditos del populismo facilón sino que me pregunto, simplemente, de dónde va a sacar un padre de familia, de los que ganan un sueldo normalito, esos mil o dos mil pesos para apoquinar con las entradas, los refrescos de los mocosos y el chupe suyo y el de su sufrida, y eso sin comprar baratijas y chucherías) y uno podría entonces explicarse la baja asistencia a los estadios, siendo que te puedes quedar tranquilamente apoltronado frente a la tele en tu dulce hogar y trincarte a placer la chelas que venden en el Oxxo de la esquina (con papitas de marca, encima).

Hoy, al finalizar la jornada 9, sabremos si a Vergara le funcionó el truco de rentabilizar las inversiones ajenas.

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