Deporte al portador

Tri: quiénes sí y quiénes no

Como siempre, la lista de los futbolistas que van a participar en la Suprema Selección Nacional de Patabola despierta una avalancha de comentarios, conjeturas, inferencias y conclusiones. Y, a partir de ahí, la figura del director técnico de turno se beneficia de apreciaciones positivas —como parece ser el caso de El Tuca Ferretti— o, en otras ocasiones, de críticas por haber favorecido a tales o cuales jugadores y de estar, en consecuencia, al servicio de tal o cual empresa.

Ya sabemos que en este país nada es lo que parece y que siempre hay oscuros intereses, o  no tan oscuros, detrás de todo. Y, bueno, los hermanos Dos Santos, muy atolondradamente, celebraron en su momento que su jefe hubiera escenificado un conato de puñetazo —o un empellón o una brusquedad declarada— al muy simpático y agudo Christian Martinoli (que, por lo visto, hubiera debido abstenerse de toda crítica, en todo lugar y en todo momento, porque el otro señor tenía la piel muy delgadita a pesar de ocupar uno de esos cargos públicos donde lo normal es que, un día sí y el otro también, te tundan de lo lindo). Luego entonces, ni el tal Giovani ni el tal Jonathan van a participar en el grupo de elegidos. Naturalmente, la versión oficial es que no tienen los rendimientos deportivos suficientes para acomodarse en el esquema táctico del nuevo director técnico. Pero —con el permiso de ustedes y sin necesidad de recurrir a excusas poco convincentes— la decisión del seleccionador interino (una condición laboral que, vaya cosa, acaba de ser muy criticada por Cardozo, el estratega en jefe de los choriceros del Toluca) me parece, citando a uno de nuestros clásicos, justa, correcta y normal.

Se quedan fuera, también, Ochoa y Corona, los dos guardametas que se habían agenciado los favores de El Piojo: llegan Muñoz, el del América, y Alfredo Talavera, del Toluca. El sacrificio de Ochoa es entendible porque el muchacho prácticamente no juega y el del otro, el muy peleón portero de Cruz Azul, resulta de sus impredecibles desempeños, así de simple. Muy claro y muy lógico, el planteamiento del actual seleccionador.

Ahora bien, ese Tuca tan razonable y tan echao p’alante es también el autor de una de las mejores frases del futbol mexicano: Ricardo Ferretti acuñó lo de los “partidos moleros” —como si no hubiera nacido en Río de Janeiro sino en la colonia de los Doctores— y eso mismo, más allá de lo atinado de sus últimas decisiones, lo coloca en plano excepcional. Suerte, señor…  

revueltas@mac.com