Deporte al portador

¿Torpeza de los árbitros o descarado favoritismo?

Los equipos que van al Mundial se juegan la vida, por así decirlo. No es el momento ahora de arremeter contra el enemigo público no. 1 del futbol mexicano, ese Carlos Vela que dice que no le interesa participar en la gran competición y que prefiere, en esta temporada vacacional de los clubes de todo el universo, quedarse en pantuflas en casita. Algún día, cuando salgan a la luz los documentos secretos de doña Federación, habremos de saber la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Mientras tanto, la postura del muchacho es tan colosalmente incomprensible como el más insondable de los misterios de la ciencia.

Pero, a ver, con todas las expectativas e ilusiones que todo jugador lleva en la sangre, si tienes la fortuna de haber sido uno de los elegidos y de encontrarte ahí, en la cancha, en uno de los más fabulosos escenarios deportivos que puedan imaginarse y, con la determinación del que se sabe bendecido por los dioses del futbol, das lo mejor de ti mismo y te desempeñas con toda cabalidad, ¿qué diablos puedes sentir cuando un tipo torpón, o inclusive malintencionado, perpetra la madre de todas las injusticias, a saber, la de negarte los triunfales laureles de un gol perfectamente legal? ¿Por qué debes, en tu condición de sacrificado deportista que no sólo ha hecho los deberes sino que se ha plantado noblemente en el terreno de juego, acomodarte a tamaña adversidad, sin chistar o, en todo caso, sin derecho alguno a una apelación que pueda cambiar el equivocado veredicto del juez de línea y poner las cosas en su lugar?

Un penalti dudoso que tiene todo el tufo (iba a decir el aroma, pero me corregí a tiempo) de un regalo a la escuadra que juega en casa y ante su público y, luego, un gol anulado que, si sube al marcador, hubiera podido cambiar el desenlace del partido, fueron las señales de humo que nos enviaron el señor árbitro y sus segundones al comenzar la Copa FIFA 2014. Después, México, rival directo de Brasil en esta primera etapa, hubo de superar la prueba suplementaria de fabricar trabajosamente un tercer gol luego de que le desconocieran abusivamente los dos que ya había anotado. Demasiado extraño, todo esto, como para no comenzar aimaginar favoritismos dictados por los intereses comerciales de un deporte que, por favor, debiera ya modernizarse de una buena vez y utilizar las imágenes filmadas por las cámaras. Digo…

 

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