Deporte al portador

¿Todavía es un “clásico”?

Duelo de titanes, señoras y señores: juegan, en nuestro torneo, el primero de la tabla de clasificación y el… penúltimo. Y, a falta de mejores propuestas deportivas, le llamamos a esto, a este duelo tan descaradamente desigual, un “clásico”. Ay, mamá.

Vaya pobreza. Vaya ridiculez. Pero, ¿qué otra cosa sería, si no, este encuentro entre el América y el Guadalajara? Pues, de plano, pónganle ustedes la designación que quieran, estimados lectores. Se me ocurre inclusive que podríamos organizar una especie de concurso para premiar la sugerencia más ingeniosa, por no hablar de la que fuera mínimamente exacta. A mí no se me ocurre ninguna fórmula, así que yo no compito.

¿Qué pasa con Chivas? Vaya usted a saber. Dicen que el patrón, que en un primer momento quiere hacer bien las cosas, termina entremetiéndose en temas que no son de su competencia. O sea, que el precepto ese de que “el que paga manda” sería en este caso una regla categórica de la casa. Ah, y las malas lenguas rumoran que se inmiscuye también la mujer. Eso no nos consta a los comunes mortales, que no frecuentamos esos círculos, pero a lo mejor es cierto o probablemente es falso o, mejor aún, es todo lo contrario.

Y tan bonito que está el estadio Omnilife, oigan ustedes. Repito lo que siempre he dicho: hay que reconocerle al señor Vergara su espíritu emprendedor y hay que valorar que le haya ofrecido a su equipo un escenario tan moderno y espectacular. Yo ya he estado allí y mi única objeción es el precio de las micheladas. Por lo demás, casi ningún otro club cuenta con unas instalaciones parecidas en nuestro país.

No adelanto vísperas ni me atrevo a pronosticar un marcador de espanto para los tapatíos; escribo estas líneas con una anticipación, irremediable y obligada, de ocho horas porque es la diferencia de horario entre Turquía, donde me encuentro, y México, donde se va a jugar el mentado “clásico”. Es decir, cuando concluya el partido serán aquí las tres de la madrugada. Demasiado tarde para garrapatear con una mínima lucidez.

Por cierto, el “clásico” de aquí, entre el Galatasaray y el Fenerbachçe, se juega dese hace un siglo y despierta furibundas pasiones. Son, pues sí, los dos mejores equipos de la Süper Lig turca, ambos de Estambul. Ya no digo nada, para no pecar de malinchismo oportunista. 

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