Deporte al portador

Simeone derrota a los millonarios

Si el Barça y el Madrid le sacan una ventaja de 400 millones de euros al Atleti en sus presupuestos, ¿cómo es que no pudieron ganarle en la cancha?

Ayer fue un gran día, señoras y señores: el futbol, por lo que parece, no es solamente cosa de ricos.

Ya habíamos constatado, con cierta desesperanza, que las distancias que separan a los equipos millonarios de todos los demás son tan astronómicas como decisivas a la hora de lograr títulos. Para mayores señas, los dos clubes punteros de la Liga española se han repartido alegremente los trofeos a lo largo de diez años. El Valencia Club de Fútbol, S.A.D., había sido el último entrometido en ganar la competición, en 2004.

Pues hoy, ahí los tenemos, a los colchoneros —que son un equipo popular, de barrio, sufridor y con una ancestral mala fortuna— , por encima de los millonarios que tan sagazmente administra el señor Florentino Pérez y con un título que le birlaron, en sus narices, a un conjunto donde se mueven figurones de la talla de un Messi o un Neymar: el traspaso de este último, por el que el club catalán hubiera pagado unos 57 millones de euros, nos da una idea de las apabullantes cifras que manejan unos equipos que son verdaderas empresas y que tienen totalmente acaparados los títulos en la Península.

¿Qué pasó? Pues, es un tema de motivación, promovida fieramente por el director técnico, y de solidaridad entre unos jugadores que ayer no contaron con sus figuras —se lesionó Diego Costa y al poco tiempo cayó Arda Turan— pero que se sobrepusieron a la adversidad a punta de empeño, orden táctico y juego colectivo.

Y, falta todavía el encuentro del próximo fin de semana, un derbi madrileño jugado en Lisboa y en el que uno quisiera, de nuevo, que el título, esa décima Champions que tanto ansían los merengues, se lo llevaran también los segundones de siempre.

El único pendiente, en esta fecha única para el Atleti, hubiera sido la presencia del entrañable Luis Aragonés, un hombre tan ligado al club que hubiera merecido disfrutar el triunfo de sus antiguos pupilos. Pero tiene, en el Cholo Simeone, a un dignísimo sucesor.

Dicen que nadie es indispensable. No es cierto: hay individuos que a veces cambian totalmente las cosas y que reescriben la historia. Simeone es uno de ellos. Enhorabuena.

revueltas@mac.com