Deporte al portador

Robben, ¿el mejor del Mundial?

La injusticia futbolística también arrasa con las superpotencias. Miren ustedes lo que ocurrió ayer en el Estadio Nacional de Brasilia: falta de Thiago Silva al filo del área y obligatorio piscinazo de Robben dentro. ¿Consecuencia? Penal decretado por un árbitro, el argelino Djamel Haimoudi (el primero de le Confederación Africana de Futbol en pitar el tristón partido para el tercer puesto en la Copa del Mundo), a quien no le temblaron las piernas para asestarle la pena máxima a un equipo brasileño, en el mismísimo Brasil,  rodeado de miles de aficionados brasileros.

Y decían que todo estaba ya cocinado para que el pentacampeón se llevara su sexto título. ¿Qué argumentan ahora, esos emisarios de las teorías de la conspiración que tan enterados estaban de los oscuros designios de doña FIFA?

Lo de Robben es un caso aparte y, con perdón, vuelvo a proclamar que es un jugador portentoso: rapidísimo, tremendamente habilidoso, participativo y dispuesto, como pocos, al sacrificio ahí donde a otras estrellas del firmamento futbolístico, como al señor Messi, las hemos visto desganadas, indolentes y poco solidarias. Y, otra cosa: un futbolista que participa tan activamente en casi todas las jugadas no sólo está siempre en la mira, en el ojo del huracán, sino que recibe una cantidad de faltas mucho mayor que esos delanteros comodones que están cazando goles en su rinconcito de la cancha.

Robben, ese flamante enemigo nuestro a quien le hemos endosado la impagable factura de nuestras desgracias futbolísticas, fue nombrado ayer mejor jugador del partido. Y fue quien decidió las cosas en la cancha. Naturalmente, los muchachos de Scolari, irremediablemente militarizados por un entrenador sin magia ni audacia alguna, fueron incapaces de afrontar la adversidad del momento y terminaron por ser abucheados inmisericordemente por su afición: el Mundial de la esperanza se volvió una pesadilla para el buen pueblo brasileño y la historia del Scratch du Oro no volverá a ser la misma después del partido esperpéntico que jugaron contra los alemanes.

Hoy, los teutones dictarán sentencia. En espera de que los calculados malabarismos de Müller le agencien el título de mejor jugador de esta sorprendente competición, hasta ayer, 12 de julio, el más distinguido era Robben. Ni modo…

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