Deporte al portador

¿Revancha? Por favor, fue un simple amistoso…

Pues sí, no estuvo nada mal lo de aparecerse en la cancha de la Ámsterdam Arena y anotarle tres goles al equipo que obtuvo el tercer lugar en el pasado Mundial de futbol. Un triunfo, por diferencia de un tanto, logrado justamente ante el conjunto que nos había cerrado el paso a la ronda siguiente de la tal competición gracias, según siguen denunciando los quejicas de siempre, a las artimañas de un Arjen Robben que no sería un inmenso jugador de futbol sino meramente un tipo que se desploma dentro del área por poco que un oponente le suelte un soplido en la nuca. Del mediocre desempeño del Tri luego de que se pusiera en ventaja en el marcador ni hablemos: la culpa es de Robben, Robben y Robben.

Y, bueno, fue una especie de revancha que a mí en lo personal no me sabe a nada, estimados lectores. Porque, digo, lo que importa es ganar cuando hay que ganar. Esto, lo de vencer a una Holanda que, encima, anda mal (y cuyo director técnico avisa de que renunciará si no logra una victoria en su próximo partido de clasificación para la Eurocopa, contra Letonia, luego de dos derrotas en la que destaca la que sufrió ante… Islandia, un equipo con un palmarés muy poco brillante), esto, repito, no pasa casi de ser una anécdota. El día que le pasemos por encima a Holanda o a Alemania o a Argentina en la gran cita del futbol internacional, ese día sí lo podremos festejar como un hecho trascendente. Un partido amistoso no es otra cosa que un encuentro para la galería que no te da más que la alegría efímera de volver a casa con la satisfacción del deber cumplido.

No sabemos qué artes utilizó el Piojo Herrera para convencer a Carlos Vela pero hay que admitir algo: valieron la pena sus esfuerzos. Porque, señoras y señores, este no es un tema de jactancias ni de jerarquías ni de solemnidades ni de orgullos mal entendidos: aquí hay que ser prácticos y realistas, es decir, pragmáticos. Sus razones habrá tenido el chaval para sentirse lo suficientemente agraviado por los directivos de doña Federación como para no aceptar en su momento la convocatoria. Pero, nada está escrito: si el jugador de la Real Sociedad no se pone la camiseta en el próximo Mundial de Rusia 2018, entonces habrán sido perfectamente inútiles los desvelos del Piojo.

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