Deporte al portador

¿Otro papelón igual en el Mundial de Clubes?

La abismal diferencia entre el futbol profesional que se juega en el Viejo Continente y el balompié que consumimos en estos pagos queda totalmente expuesta, exhibida, desplegada y manifestada en el mentado Mundial de Clubes, o como se llame, que se juega en Japón. Vaya papelón que hizo el América y vaya desprestigio deportivo (de lo otro, de la mala fama que tenemos en otros renglones —así de ofendidos como podemos estar luego de que el patán de Donald Trump dijera que somos una tribu de "violadores"— mejor ni hablamos) para un país que, curiosamente, ganó el título mundial en los últimos Juegos Olímpicos. Ese quinto puesto en el mentado torneo de clubes sabe a muy poco.

Bueno, pues viene ahora una segunda oportunidad para Ambriz y los suyos. Y, miren ustedes, luego de ver el partido contra los muy triunfadores Tigres pareciera que los de Coapa levantan la mano para llevarse el título de esta Liga MX tan absolutamente igual e igualada (se habla de que uno de los grandes problemas nacionales de México es la desigualdad social pero este doloroso fenómeno no se observa en el universo del futbol local, por lo menos en lo que se refiere a media docena, o más, de equipos). América, ¿campeón? Pues, habrá que pedirle permiso al Monterrey, por lo pronto. Pero, es uno de los favoritos, en definitiva.

En la otra galaxia, o sea, en el escenario de la Champions, hay un aspirante que me despierta una enorme simpatía por rocoso, por peleón y por sacrificado. Hablo de ese Atleti que le plantó cara, el pasado miércoles, al Bayern de Guardiola. Y eso, a punta de estrategia, de orden táctico y de tesón. Hubo, eso sí, un gol que lo pudieron haber firmado Maradona o Messi: Saúl, un canterano, la hizo de mago, más allá de cumplir con la lista de responsabilidades que le encomienda habitualmente el Cholo Simeone a sus jugadores, y anotó clamorosamente un tanto que quedó como un aviso de los tamaños que tiene el muchacho. Luego, el Niño Torres pudo tal vez haber sentenciado la semifinal pero su balonazo pegó en el larguero (el futbol, señoras y señores, sigue siendo un asunto de suerte).

Y, bueno, la gran duda es el Madrid, con un Cristiano que no tiene sustituto porque ni Bale ni James le hacen siquiera sombra y con un Benzema que, aparte de un poquitín melancólico, está tocado físicamente. Nos quedan, para la semana que comienza mañana, dos partidos absolutamente trepidantes. Lo digo y lo repito: este futbol de la Champions no lo vemos ni en el Mundial (el otro, el de veras, no el de clubes).


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