Deporte al portador

Mayweather: bailar durante 12 rounds

Si Floyd Mayweather fuera un equipo de futbol entonces veríamos, a lo largo de los 90 minutos que dura un partido, una mezcla de tozudo catenaccio, de artimañas callejeras, de estrategias de evasión y muy pocas, pero muy pocas, acciones ofensivas.

De hecho, hay conjuntos que así juegan y que así se van luego a casa, tan panchos, tras de anotar sorpresivamente un par de goles –que se sacan de quién sabe dónde— en tardes de ese futbol espeso y resultadista que suele aburrir solemnemente a las mayorías pero que algunos de nosotros encontramos interesante, y entretenido, desde el punto de vista estratégico.

El peleador afroamericano es, en este sentido, un atleta portentoso y con unos recursos formidables. Sigue al pie de la letra la máxima que promulga la inmensa mayoría de los entrenadores en los gimnasios: “conecta un golpe y trata de escabullirte los más pronto posible”. Salvo que, con la idea de rentabilizar al máximo sus talentos, el hombre casi no se toma la pena de soltar puñetazos: vaya administración tan roñosa de sus fuerzas, la de este tipo.

Y, desde luego, los rivales no encuentran el camino. Anteayer, Marcos Maidana intentó abrirse paso pero, cada vez que se acercaba –cuando lograba cruzar la frontera que Mayweather le levantaba con su espectacular trabajo de piernas— su rival le respondía con rapidísimas  combinaciones –de hecho, logro conectar un 51 por cien de sus golpes en oposición al mucho más bajo porcentaje, apenas el 22 por cien, del argentino— y luego se amarraba habilidosamente al cuerpo de su contrincante.

En fin, no es el boxeo más vistoso, ni mucho menos, pero el despliegue técnico de Mayweather es simplemente extraordinario. Y, además, parece dominar por completo la situación cuando se encuentra arriba del ring: controla los tiempos, se mueve constantemente con la agilidad de una gacela, baja provocativamente la guardia para enchilar al oponente y, cuando quiere, suelta golpes de una tremenda efectividad.

Al Canelo Álvarez, enfrentado a tan formidable adversario, no le vimos absolutamente nada. El desempeño de Maidana fue más honorable aunque no le haya alcanzado para la victoria .

Ganó el argentino 3 millones de dólares. El otro, se embolsó 32 casi sin pelear. Así funciona la justicia deportiva en este mundo.

 

revueltas@mac.com