Deporte al portador

Machos broncos en el futbol

Zinedine Zidane ha llegado al Madrid por la puerta grande. La prensa se deshace en elogios a un director técnico que, al parecer, sabría explotar el fabuloso potencial ofensivo de sus jugadores y que tendría, a la vez, la capacidad de manejar sus desmesurados egos.

Muy bien, celebremos al antiguo jugador de la gran Selección Francesa y reconozcamos admirativamente sus talentos. Pero, ¿recuerdan su despedida del Mundial de 1998, en Berlín, cuando los Bleus jugaban la gran final contra Italia? Nuestro héroe le propinó un cabezazo a Materazzi, así nada más, sin balón de por medio, de la misma manera como hubiera podido soltarle un puñetazo. La imagen le dio la vuelta al mundo y le significó a Zizou una mancha en una carrera brillantísima, aparte de que el tipo nunca se había metido realmente en problemas ni había parecido violento. Marco Materazzi, en su papel, se desplomó como si lo hubiera partido un rayo. Y el árbitro, avisado por uno de sus asistentes porque no había visto la acción, terminó por expulsar a la estrella francesa. La ignominia. El oprobio. La deshonra.

Muy bien, pero ¿qué demonios le ocurrió a Zidane para escenificar tan bochornoso episodio? Supimos, después, que el italiano le había primeramente tironeado de la camiseta y que, con cierta ironía, Zizou le dijo que esperara al final del partido para quedarse con ella. Materazzi le respondió con epítetos a su madre y a su hermana que le parecieron tan ofensivos al francés que, a día de hoy, no se arrepiente de haberle propinado el cabezazo. O sea, que respondió a una provocación.

La conducta de Zidane le resultó muy costosa porque era su despedida de la Selección Francesa. Pero, señoras y señores, así es el futbol. Cada fin de semana nos tocan exabruptos, destemplanzas, brusquedades y desatinos de jugadores, técnicos y hasta dueños. En manera alguna estoy haciendo un elogio de la brutalidad sino meramente reseñando un hecho comprobable: el mismísimo director técnico del Tri tuvo que dejar el cargo luego de pasársele la mano con un periodista en el aeropuerto de Filadelfia; el Tuca Ferretti ha protagonizado también algunos numeritos; y, de los jugadores ni hablamos.

La semana pasada, le tocó el turno a Fidel Kuri, patrón del Veracruz. Anteayer, al serle comunicada su sanción, dijo. "Acepto mi responsabilidad, me equivoqué". Bueno, por lo menos él sí está arrepentido...


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