Deporte al portador

Llega al Tri el que sí quiso

A juzgar por las apreciaciones de tantos y tantos comentaristas deportivos, el mero hecho de nombrar a un director técnico en la Selección Nacional lleva siempre forzosas fallas de origen. Lo de Sven-Göran Eriksson estuvo mal, lo del Chepo de la Torre tampoco fue una buena decisión, el Piojo llegó al cargo impulsado exclusivamente por una televisora y su camarilla de dueños de equipos allegados, el retorno de La Volpe hubiera sido otro error más, la elección del Tuca Ferretti no debía ocurrir por razones que los comunes mortales no comprendemos y, de la misma manera, tampoco debían estar Víctor Manuel Vucetich ni Gustavo Matosas ni Antonio Mohamed ni Pedro Caixinha, de inaceptable condición local todos ellos a pesar de sus distintas proveniencias.

Quedaban, en la lista de los posibles admisibles (y esto aunque, en el ámbito internacional no sobren los que ambicionen dirigir a los aztecas), Marcelo Bielsa —a quien se le podrían objetar sus muy magros logros, más allá de que no le interesara la oferta— y otros, como el español Camacho y el argentino Sampaoli que, supongo, tampoco estaban demasiado convencidos. Y, caramba, ahí figuraba también Jürgen Klopp quien respondió que se iba a tomar un año sabático para, al poco tiempo, aceptar alegremente la oferta de diez millones de dólares anuales que le hizo el Liverpool FC. Para que vean nuestros directivos por dónde sopla el viento...

Pues bien, quien llega es Juan Carlos Osorio, a quien comienzan ya a descalificar los analistas porque su palmarés no es tan brillante y porque, según parece, aplica un sistema de juego basado en la automatización de movimientos y colocaciones en la cancha que no parece el más adecuado para un grupo que no trabaja de manera constante sino que se junta de vez en cuando para jugar partidos amistosos y encuentros clasificatorios.

El hombre, de cualquier manera, es un trabajador y está muy calificado en el apartado de su formación profesional. Y, para satisfacción de quienes proclaman que el entrenador del Tri debe "conocer el futbol mexicano" porque en este país no practicamos el deporte que juega el resto del mundo sino que tenemos especificidades totalmente diferenciantes, don Juan Carlos ya estuvo en un equipo autóctono, el Puebla, con el que logró dos victorias en once encuentros. Ese fugaz paso por el torneo local lo cualifica, por lo pronto, para no ser desautorizado por nuestros fieros nacionalistas. De lo demás, ya nos iremos enterando...

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