Deporte al portador

Liga MX: la de los árbitros

Apenas había terminado el segundo partido de la gran final, entre el América y el León, y el Piojo se puso a despotricar airadamente sobre el arbitraje. Esto fue, por si su memoria de ustedes es muy corta, hace unas tres semanas, a mediados de diciembre. Dijo: “Nos sentimos tristes, nuestra afición hizo un gran trabajo, nos apoyó todo el tiempo. Fueron dos arbitrajes desastrosos, espero que no tengan miedo que lo digan [sic], siempre contra el América les da miedo”. No quedó ahí la cosa: “Nosotros tuvimos oportunidades, pero fallamos todos en conseguir el objetivo. Con arbitrajes tan tendenciosos es difícil”. Y, para rematar, unvapuleono enteramente sutil a la Comisión de Arbitraje: “Me frustra que siga gente mediocre ahí y no se dé cuenta. El futbol sí mejora, los equipos dieron espectáculo y tuvimos a la gente al filo de la butaca, desafortunadamente los que se están quedando atrás (los árbitros) y no se mejora, y pasa como cuando la cabeza de un equipo no funciona el primero que se va es el técnico, pues sigue en la mediocridad”.

Para los lectores que viven en Marte y que no saben del futbol mexicano, hago la aclaración de que el señor Herrera era en esos momentos el entrenador del Club de Futbol América, S.A. de C.V., fundado el 12 de octubre de 1916, y que es el más popular de este país.

Bueno, hablemos ahora del presente y de las cosas que ocurren en este 2014: don Ricardo Ferretti, un tipo muy simpático, apodado El Tuca, a quien debemos la expresión –de histórica trascendencia, a mi entender— de “partidos moleros” y que actualmente se desempeña como director técnico del equipo Tigres, de la norteña ciudad de Monterrey, soltó anteayer, tras de que sus muchachos jugaran el primer partido de la temporada, lo siguiente: “La victoria fue contundente, justa para América, porque aprovecharon lo que nosotros dejamos de hacer, pero también hay que decir que el árbitro jugó a su favor. Siempre lo han hecho con ellos, América siempre juega con mayoría en la cancha, siempre juega con doce”. Y, no contento con pregonar públicamente estas apreciaciones, se permitió dar consejos y advertencias a sus colegas: “Ojalá que los siguientes técnicos que enfrenten al América sepan que tienen que para a su equipo contra 12 jugadores”.

¿Cómo está entonces la cosa? Yo, por lo pronto, ya no entiendo nada. ¿Alguien me puede ayudar? 

revueltas@mac.com