Deporte al portador

¿Dónde estaba Layún?

Lo miraba yo antes a Layún, por las bandas, y me preguntaba cómo es que formaba parte de la alineación, en el América pero sobre todo en la Suprema Selección Nacional de Patabola, siendo que el muchacho resultaba tan declaradamente infructífero. Muy esforzado, eso sí. Muy trabajador. Pero, en el tema de la productividad, con unos rendimientos notablemente bajos. Y eso, con perdón, a pesar de su indiscutible velocidad y de su capacidad para desempeñarse en diferentes zonas del campo.

Y me decía, entonces, que era uno de esos futbolistas que gozan de un trato de favor por razones que los simples mortales no conocemos: apoyos de la directiva, tal vez; convenios comerciales, a lo mejor; en fin, que yo no terminaba de entender el tema.

Bueno, pues ayer despertó el joven veracruzano. Contó con la estimable ayuda de sus coequiperos, es cierto, y el papel de Oribe Peralta no fue nada menor en el partido contra los fantasmales jugadores de Santos, pero el balón —pregúntenle ustedes a Darwin Quintero— hay que saber meterlo en la portería cuando toca. Y ahí, Layún mostró técnica, control y cabeza fría en el estadio de la comarca lagunera.

Cuatro goles en un partido. No hay muchos futbolistas que puedan exhibir tamaña marca en su palmarés. Con trabajos, dos o tres en toda una temporada y sanseacabó. Pero, miren ustedes, el lateral se trasmutó en un delantero nato, con olfato de gol, oportunista y con un ejemplar sentido de la ubicación. Su reciente posición de volante ofensivo le va sin duda mejor a sus capacidades y en esto hay que reconocer, sin duda, la intervención de Antonio Mohamed. Faltaría, entonces, explotar todavía el potencial de un equipo que comenzaba a dar signos de agotamiento luego de su espectacular arranque en este torneo Apertura 2014.

En este sentido, quien necesita también resucitar, por decirlo de una manera poco amable, es Oribe.

Sabemos que los goleadores tienen rachas y que necesitan también de la decidida colaboración de los demás. Pues bien, la faena del director técnico de las Águilas es propiciar las condiciones para que puedan florecer las capacidades de cada quien. No es tarea sencilla, vistos los duelos de personalidades, los protagonismos y las simples limitaciones de algunos.

En el terreno, Layún y Oribe pueden ser una pareja verdaderamente poderosa. Y, ahí sí, a ver quién detiene al América.

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