Deporte al portador

¿Fracaso en los Centroamericanos?

Como nuestros directivos del deporte saben que no nos desenvolvemos en la región más reñida del mundo entonces se fijan metas altísimas para una competición, justamente, como los Juegos Centroamericanos y del Caribe: esperábamos ganar ni más ni menos que 128 medallas de oro, señoras y señores. Obtuvimos 115. No parece una mala marca pero el primer lugar se lo llevó una nación de poco más de 11 millones de habitantes. Es decir, un país con la décima parte de los pobladores que tenemos en México.

Fueron dos semanas de juegos deportivos, en Veracruz. Algo así como unos Olímpicos, o sea, con boliche, patinaje, remo, pesas y, miren ustedes, hasta béisbol. Y, bueno, ahí estaban igualmente nuestros boxeadores, que habían prometido cuatro preseas doradas, y que volvieron a casa, que diga, se quedaron en casa… con las manos vacías.

A los púgiles aztecas se les aparecieron enfrente unos cubanos que, ya lo sabemos, no figuran casi en el boxeo profesional pero que dominan el escenario en todos las demás categorías. Había 10 medallas en disputa en la rama varonil y los isleños se llevaron nueve. El dominicano Daniel de los Santos les birló la presea que les daba la marca perfecta pero su supremacía es de todos modos absoluta.

De las otras tres medallas, una boxeadora dominicana obtuvo la que le dio el segundo puesto a su país en esta disciplina, y las otras dos las obtuvieron una colombiana y una portorriqueña. ¿Cómo es que tenemos a una Arely Muciño, una Mariana Juárez, una Irma Sánchez, una Ana María Torres o a una Ibeth Zamora, entre otras campeonas mundiales, y que en el deporte amateur no sobresale ninguna peleadora? Misterio profundo. Es también la crisis del boxeo amateur en todo el mundo, en las palabras del extinto José Sulaimán. Tomemos consuelo, sin embargo, de que México es la segunda potencia en esta disciplina. Y recordemos que, muchas veces, las decisiones de los jueces son muy extrañas en un deporte de apreciación, así sea en los mismísimos Juegos Olímpicos.

En fin, el deporte mexicano es un reflejo de muchas de las cosas que ocurren en este país o, mejor dicho, exhibe nuestra desorganización, la visión patrimonialista y personalista que tenemos de lo público, la poca inclinación que nos despierta el trabajo en equipo y el espíritu de improvisación que nos caracteriza. Ninguna novedad, lo de estos Centroamericanos…

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