Deporte al portador

FIFA: sigue la mata dando

Acaban de caer otros 16 directivos de doña FIFA en la feroz purga que ha emprendido la fiscal general del Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Gente muy recomendable, oigan ustedes: mandamases de federaciones nacionales, mandos de la Conmebol y de la Concacaf. Sujetos, sobre todo, pertenecientes a un subcontinente, el nuestro, donde ya han han sido procesados otros peces gordos. Individuos dedicados a supervisar la aplicación de las reglas en las canchas y a romper, ellos mismos, los códigos de ética y las leyes fuera de los estadios.

Un dato bueno: ninguno de los inculpados es mexicano, hasta ahora, a pesar de que nuestro país no se distingue precisamente por su poca corrupción, su transparencia o su cultura de legalidad. A los amos de la Femexfut tal vez les interesa demasiado el negocio y quieren que la caja registradora funcione a todo tren pero hay que reconocerles que no son tan voraces (o tan torpes) como los otros directivos.

Imaginen ustedes la escena: eres un altísimo cabecilla de la Fédération Internationale de Football Association y te encuentras, tan pancho y tan quitado de la pena, alojado en el elegantísimo hotel Baur au Lac, en Zúrich, disfrutando de las bondades que te provee un cargo tan generoso y deslumbrante; pero, qué caray, resulta que, sin decir agua va, desembarca un grupo de agentes de la policía suiza —a las seis de la mañana, vaya hora tan incómoda— para detenerte y llevarte, de sopetón, a la comisaría y, luego, a un simple calabozo que, por más cómodas que puedan ser las cárceles de la Federación Helvética, sobre todo las de los cantones de la región alemana, resulta que se diferencian mucho de las lujosas habitaciones de hotel en el cuarto país más rico del mundo.

¿La acusación? Pues, haber vendido derechos de comercialización y otras prebendas a cambio de suculentas cantidades de dinero. Es decir, aprovechar el poder de decisión que tienes para hacer negocios personales. ¿Cuánta plata? Unos 150 millones de dólares, repartidos entre los diferentes directivos, sobre todo de Conmebol y Concacaf porque la UEFA no parece estar tan carcomida por los malos manejos.

Muy bien, pero, ¿ahí se van a quedar las cosas? ¿No tendría doña Loretta Lynch, la señora procuradora general de nuestro vecino país, que meter las narices en los números del Comité Olímpico Internacional? Criticamos mucho a los Gobiernos nacionales, señoras y señores. Pero, en el mundo del deporte, profesional o amateur (ja, ja), las cosas están de veras podridas.


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