Deporte al portador

Una FIFA tan corrupta como sus representados

Los sujetos más corruptos de la FIFA son, miren ustedes, naturales de nuestro subcontinente: de Costa Rica, Brasil, Paraguay, Nicaragua, Uruguay, Trinidad y Tobago, Islas Caimán… Y sus socios, de los que recibieron sobornos y comisiones a lo largo de 25 años sin que el inefable señor Blatter se enterara nunca de nada, manejan los derechos televisivos de las competiciones más importantes de América: la Champions League de la Concacaf, la Gold Cup, la Copa América o las eliminatorias sudamericanas. La cifra alcanza los150 millones de dólares. O sea, que ahora que nos sentemos delante del televisor para mirar los partidos que se jugarán en Chile y en los Estados Unidos, nosotros seremos también parte de ello, sin tener nada que ver, desde luego, en las trapacerías y los arreglos mafiosos que han celebrado estos distinguidos personajes. Vamos, el mismísimo presidente de la Concacaf está detenido, junto con su antecesor. Pero, señoras y señores, que siga la fiesta o, mejor dicho, que no se interrumpa el negocio.

Por lo pronto, al jefazo Blatter nadie le ha pasado factura en la suprema organización del futbol mundial: lo reeligieron alegremente para que siga mandando otros cuatro años. Ya lleva 17. La votación la tenía tan segura y tan amarrada el caudillo que, de los aspirantes que se aparecieron por ahí para disputarle el trono, sólo uno, Su Alteza Real Alí bin al Husein, se atrevió a participar en la pelea aunque, al terminar la primera ronda, se retiró porque no tenía posibilidad alguna de ganar. Luis Figo había abandonado antes la carrera denunciando que las elecciones eran un “plebiscito de entrega de poder absoluto a un solo hombre”.

Pero, a ver ¿quiénes están en la FIFA? Pues, las asociaciones futbolísticas de 209 países. Y no hay razón alguna, vistas las cosas, por la cual esta gran organización mundial no debiera ser tan oscura y corrupta como tantos de sus representados. Digo, si en la Argentina reinó durante 36 años un sujeto como Julio Grondona —sospechoso de fraude y lavado de dinero— y si en muchísimas otras naciones el futbol es un negocio que se reparten arbitrariamente los poderosos de siempre, entonces un tipo como Blatter, o cualquier otro de su calaña, llevará siempre las de ganar. Pero, eso sí, ya era hora de que comenzara a cuestionarse pública y abiertamente la reputación de la Fédération Internationale de Football Association. Es el principio del fin. Qué bueno. 

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