Deporte al portador

Deslucidas fechas FIFA

Hubiera yo preferido, este fin de semana, que siguiera el torneo regular en vez de tener que tragarme esa tal fecha FIFA que, a decir verdad, no me entusiasma demasiado. Y no lo digo porque me parezcan poco provechosos los partidos de la Suprema Selección de Patabola. Al contrario, a diferencia de esa gente que todo lo critica y todo lo cuestiona, creo que el encuentro de anoche frente a Ecuador —que, por si fuera poco, será nuestro rival directo en la cercana Copa América— y el partido de pasado mañana, contra Paraguay, le servirán a El Piojo para ajustar la maquinaria en un año que parece muy complicado para el Tri: se empalman la Copa de Oro (que estamos forzados a conquistar) y la antedicha Copa América (un torneo prestigioso al que supuestamente también aspiramos), en las cuales vamos a competir —como hizo Tomas Boy con el Atlas sin conseguir ningún resultado ni aquí, en la Liga MX, ni allá, en la Libertadores— con dos plantillas obligadamente diferentes.

Los criticones también denuncian que los partidos de la Selección en Estados Unidos son un muy buen negocio. Bueno, y ¿por qué no habrían de serlo? ¿Y por qué, además, no habría de dar gusto nuestro equipo nacional a esos miles de paisanos que, con una incondicional fidelidad, abarrotan los estadios en la Unión Americana?

Otra cosa es que todo esto solamente sea un negocio y que el futbol no importe. Pero, ¿Cuándo tendríamos que jugar, y contra quién, para que los partidos internacionales nos parezcan lo suficientemente beneficiosos desde el punto de vista futbolístico? Digo, las fechas FIFA no las decide nuestra Federación y los otros encuentros no son contra selecciones de aficionados, simples pretextos para llenar la caja registradora, sino que los jugamos con equipos que, ellos también, tienen un interés en enfrentarse a México.

En fin, volviendo al tema del torneo interrumpido y más allá de que el Turco Mohamed diga que le viene bien el parón porque se van a recuperar sus jugadores, el suspenso de la parte baja de la tabla sigue y Guadalajara todavía no está aritméticamente salvado, por más que parezca haber salido del bache y aunque ocupe el tercer lugar de la general. En el camino, se le cruzan un Atlas muy peleón y un América que, así fuere por el mero orgullo de no ser derrotado en un clásico, va a dejar la piel en la cancha. ¡Que ya llegue el 4 de abril, para que se reanude la telenovela!

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