Deporte al portador

Cruyff no funcionó con Vergara (qué raro)

Johan Cruyff no inventó el futbol total, que lo jugaba ya la deslumbrante selección húngara comandada por Gusztáv Sebes en los años cincuenta del siglo pasado, pero el sistema alcanzó su máxima expresión cuando el holandés llevó al Barça a ganarlo todo —cuatro Ligas, tres Supercopas de España, una Copa del Rey y una Copa de Europa— en los ocho años que estuvo como entrenador del gran equipo azulgrana.

Su inspiración directa fue Rinus Michels, el director técnico del mejor conjunto nacional de la historia del futbol, esa tal Naranja Mecánica que cayó contra la impenetrable Alemania en la gran final del Mundial de 1974, un torneo en el que Cruyff fue consagrado de cualquier manera como el mejor competidor. En ese equipo, Michels contaba con jugadores portentosos a los que pudo insuflar los principios de un futbol tremendamente exigente desde el punto de vista físico porque los futbolistas, obligados a intercambiar posiciones y a desempeñar todas las tareas, debían estar en constante movimiento. Y, luego, teniendo a su disposición a Frank Rijkaard, Ruud Gullit, a Marco van Basten y a Ronald Koeman, conquistaría la Eurocopa, en 1988, el único título que ha logrado un país que, futbolísticamente, merecería mucho más laureles (aunque la selección neerlandesa que se enfrentó anteayer a Francia no parezca tener un futuro demasiado prometedor).

La impronta de Cruyff en el FC Barcelona es de tal calibre que su figura es indisociable a la del equipo catalán. Pero su herencia sigue viva porque Pep Guardiola tomó el relevo y ha logrado revivir una filosofía de juego que, hoy por hoy, lo convierte en el mejor entrenador del universo futbolístico. Lo más llamativo es que el sistema que aplicó en el Barça, como dignísimo sucesor del astro holandés, lo haya podido también implementar en un Bayern al que ya le ha hecho ganar una Bundesliga y una Copa de Alemania, en 2014, y otra Bundesliga en 2015.

Es muy curioso que ambos, Guardiola y Cruyff, hayan tenido una estrecha relación con el futbol mexicano: el primero fue jugador de Dorados de Culiacán, en 2005 (lo cual resulta bastante asombroso, si lo piensas) y el segundo participó en otro más de los fallidos proyectos de Jorge Vergara para devolverle a Chivas su perdida grandeza. Desafortunadamente, el desencuentro del patrón del Guadalajara con el portentoso futbolista holandés quedará como otro punto oscuro de una historia que todavía no termina.


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