Deporte al portador

América no lo merece

Y así, con un gol que no me supo a nada, América le pasó encima a Pumas. Estaba arriba en la tabla. Nada más. Un empate por la mínima te basta para seguir viviendo en la famosa liguilla del torneo Apertura 2014.

Pues, yo diría que, visto el desempeño del líder general de esta competición (el del Clausura 2014 fue Cruz Azul, señoras y señores, para que vean ustedes como están las cosas y para que comprueben, una vez más, que la irregularidad es la tónica en el futbol mexicano), tiene que llegar un rival, salido del partido entre el cuarto y quinto de la tabla, que exhiba las carencias recientes de las Águilas. ¿Toluca? Ya lo veremos.

En todo caso, se ha hecho justicia: el primero del torneo regular le ganó al que se coló trabajosamente a la etapa final como octavo lugar. Y, ayer por la tarde, Tigres dejó fuera a ese Pachuca al que, en su momento, Santos que le había birlado dos puntos (les anuló el árbitro un gol a los hidalguenses en el polémico partido jugado en Torreón). O sea, que también intervino la justicia divina, porque los pupilos de Enrique Meza sí lograron clasificarse en el séptimo sitio y los de La Laguna se quedaron con las ganas, en el noveno puesto, a un punto de los Pumas.

Los marcadores han sido muy raquíticos, a pesar de la repentina enjundia de unos jugadores que saben, por una vez, que no hay mañana: en los partidos de ida, dos empates y dos partidos ganados por diferencia de un gol. Y, ayer, otro empate, aparte del anémico triunfo ya reseñado del América.

Los aficionados tenemos hambre de goles pero no se puede negar que hemos visto buen futbol: los partidos han sido muy intensos, de ida y vuelta. Quienes han fallado, en una especie de contagio del juego que practica nuestra Suprema Selección Nacional de Patabola, son unos delanteros que, si militaran en el balompié europeo, no tendrían ni la cuarta parte de las oportunidades que tan generosamente se les presentan en estos pagos. O, a lo mejor, el mérito lo tienen los porteros.

En fin, creo que América, más allá de sus méritos en buena parte del torneo regular, no merece el título. Cuando ya no marcas goles ni te mueves con la contundencia de los grandes, cualquiera te puede plantar cara. Ahí están, en mi lista de favoritos, Atlas y Tigres, en ese orden. Y, bueno, si Toluca termina por recuperar sus glorias pasadas, será un rival de mucho cuidado. Se aceptan apuestas.

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