Deporte al portador

¡Adelante, señor Castillo!

Es cierto que las formas importan pero, con perdón, en algún momento hay que comenzar a limpiar la casa. Hablo de la colisión entre Alfredo Castillo, director general de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) y los mandamases de las diferentes federaciones de deportes olímpicos.

Lo que pasa, señoras y señores, es que esas tales federaciones no son totalmente independientes ni se manejan a su aire, por más afiliadas que puedan estar a un Comité Olímpico Internacional que propugna su autonomía y que viene siendo el ente que las ampara (dicho esto, vistas las cosas, con mayor propiedad que nunca), sino que reciben dinero contante y sonante del Estado mexicano. O sea, que ustedes y yo, estimados lectores, somos quienes les llenamos las arcas con la plata de nuestros impuestos. Entonces, ¿no deberían de rendir cuentas, no tendrían que proporcionar números claros ni explicar cómo fue que se gastaron los recursos de la nación?

Digo, si te viene en mente instituir una "iglesia" para engatusar a los crédulos y, prometiéndoles bondades a cambio del cobro de jugosas cuotas, ganar carretadas de dinero, pues entonces el negocio no es del todo ético pero ocurre que no termina de ser enteramente ilegal o, por lo menos, no de manera tan descarada como para que puedas intervenirlo y cerrarle las puertas. En todo caso, estás hablando de donaciones otorgadas de manera voluntaria y tal vez el único que debería meter su narices es el temible Servicio de Administración Tributaria.

Pero, por favor, si las mentadas federaciones reciben recursos del Gobierno a través de la Conade, pues entonces hay que exigir que las cosas estén bien claras y bien transparentes. No es una "intromisión gubernamental" sino un servicio al resto de los ciudadanos con los cuales el Gobierno, precisamente, ha adquirido el compromiso de rendirles cuentas.

Desde luego, la medida de Alfredo Castillo no ha sido bien recibida por los directivos: responden como un cuerpo de asociados, de manera gremial, encubriéndose los unos a los otros para salvaguardar sus intereses y seguir preservando sus privilegios. Para nadie es un secreto que, en un país carcomido por la corrupción como éste, el deporte olímpico ha sido un simple instrumento para enriquecimientos, dispendios y abusos de los jefazos. Castillo no lo pudo haber dicho de manera más clara: "Tenemos federativos ricos y atletas pobres".

Naturalmente, agitan el espantajo de que el COI (de la catadura de la FIFA, miren ustedes) nos va a dejar fuera de los siguientes Juegos. O sea, quieren siga la podredumbre. La cifra: 36 mil millones de pesos regalados en ocho años. Ustedes dirán...


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