Pelotazos

Y volverán a intentarlo, una y otra vez…

Martes 1 de la tarde. 20 o 30 jóvenes con playeras rojinegras esperan afuera del metro Cuauhtémoc en la Ciudad de México. ¿Quiénes son? ¿Qué hacen ahí? Son la Barra 51 del DF, desde ese punto del centro de la capital partieron en autobuses a Morelia para la Final de la Copa MX. Otro título que perdió el Atlas. Un día más de los 45 años que han pasado desde que levantaron su último trofeo, precisamente en la Copa México.

Cada afición es una historia. Habrá quien pasó su infancia en Guadalajara y tenía un primo odioso que le iba a las Chivas. Alguno otro lo habrá heredado, en un acto de solidaridad suprema a algún familiar. Habrá quienes se enamoraron de equipos memorables de Marcelo Bielsa o de Ricardo La Volpe. Los motivos del amor no tienen explicación. Menos cuando el amado es el Atlas.

Para las personas que verdaderamente quieren al futbol, para los que cada partido late el corazón, para aquellos que no tienen pena de llorar por algo absolutamente superficial, la victoria es secundaria. No se puede entender el futbol sin uno que otro triunfo que alimente la esperanza, sin rachas, sin subcampeonatos. Pero sí se puede entender sin Copas, sin vueltas olímpicas y sin trofeos. Porque ahí está el Atlas para probarlo durante 45 años sin ganar nada y 62 sin festejar una Liga. Porque ahí están 20 o 30 personas que dejaron trabajo, escuela, tiempo libre para subirse a un autobús y viajar seis horas, pagar un boleto y sentarse en un estadio a sufrir.

Cada Liga, profesional, amateur, escolar, merece a un Atlas. Porque sobrevive a las carencias y a las pésimas decisiones, porque trasciende la victoria y le da un valor superior al deporte. No se trata de engrandecer las derrotas, ni de ponerle altares a las víctimas. Se trata de agradecer que este sábado, este equipo rojinegro volverá a saltar a una cancha a intentar ganar. Una y otra vez…  

@rvbolio