Pelotazos

La venta del Atlas y el apestado futbol

El futbol profesional en México es un negocio apestado. A cada millonario que se le ha ocurrido comprar un equipo se le ha acabado el amor o el dinero. Sólo Jorge Vergara ha resistido, pero lo ha hecho con la ayuda de su esposa Angélica Fuentes, una de las mejores empresarias del país. Y lo ha hecho gracias al prestigio e historia del equipo más popular de México aunque los resultados deportivos han sido mediocres y los escándalos profusos. Otro que ha aguantado es Jesús Martínez, pero tuvo que recurrir al apoyo de Grupo Carso.

Todos los clubes de Primera División que no están respaldados por grandes empresas sufren. Para estos grandes corporativos sus equipos parecen más una herramienta de influencia y promoción que de negocio en sí mismo. Las televisoras son las que mejor han sabido hacer dinero con el futbol. Pero lo hacen con sus transmisiones, de la Liga local o de la selección. Por eso su necesidad de poseer equipos para dirigir con su influencia a la Liga y al Tri hacia donde más dinero pueden dejar: en la tele. Esta es una Liga de televisión. Por eso la poca importancia hacia los estadios, y cuando han invertido como Chivas, ha resultado un fracaso. Por eso la tolerancia a las barras que sirven de escenografía y de ruido ambiente en la transmisión.

¿Cuántos grupos y empresarios se habrán acercado a preguntar por el Atlas? Todos habrán salido corriendo al sumar sueldos, gastos, y compararlos contra la venta de boletos, camisetas, jugadores y derechos de tv. Los números no cuadran si no eres dueño de la pantalla. Por eso no es ninguna sorpresa que Tv Azteca haya sido quien al final rescate a este glorioso e histórico equipo. Sólo su modelo de negocio puede soportarlo. La multipropiedad es una desgracia necesaria y por el momento inescapable, por más buenas intenciones que tengan hasta las propias televisoras de acabar con ella.

roberto.velazquez@milenio.com

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