Pelotazos

El rector Narro y un cadáver de Puma

Después de la huelga de 1999-2000, José Narro fue parte del grupo de funcionarios de la UNAM que impulsó a los Pumas como parte de la recuperación de la imagen de la Universidad. Aunque el futbol sigue teniendo una buena cantidad de detractores en el campus, los Pumas cumplieron: ganaron desde entonces cuatro títulos, dos desde que Narro llegó a la rectoría en el 2007. El equipo se puso de moda y por primera vez se vinculó explícitamente a la comunidad universitaria con los recorridos en turibús por CU después de los campeonatos.

José Narro logró sostener lo más que pudo a Víctor Mahbub, quien como presidente del equipo fue exitoso aunque polémico por la necedad de jugársela en el último año sólo con futbolistas de la cantera. Expertos, periodistas, ex jugadores, coincidían en que era momento de renovar, de comprar futbolistas, de cambiar a la directiva. Narro apoyó la llegada de Jorge Borja a la presidencia del Club Universidad. A esta decisión siguió la mala elección de directivos, directores técnicos y jugadores. La consecuencia fue la peor temporada del equipo desde que lo administra una Asociación Civil.

Narro aún cuenta con plazo hasta el 16 de noviembre del 2015 como Rector. Uno de sus principales proyectos de imagen e integración se desbarata. Se ha dicho hasta el cansancio que el equipo de futbol es una minúscula fracción de la UNAM, pero es inútil negar su importancia simbólica, de integración y promoción. A la Rectoría pueden llegar algunos de los personajes que tanto desprecian al futbol profesional, al que acusan de generar problemas por las barras de aficionados violentos y dolores de cabeza deportivos y de imagen institucional como los actuales. Veremos si Narro logra entregar a un puma vivo o si entregará un cadáver al que su sucesor querrá esconder en el clóset. 

roberto.velazquez@milenio.com