Pelotazos

De nostalgia no vivirá el Zacatepec

El césped alto y regado antes del partido, el sol a plomo. Fundir a los rivales. Pelear todas las pelotas. Tener un público intenso, caliente y buenos jugadores en la época en la que los salarios eran parejos en casi todos los equipos. Así consiguió el Zacatepec el ascenso en 1951, dos títulos y un subcampeonato más en esa década. Siguieron 35 años de ascensos y descensos. Mientras el futbol necesitaba más dinero, más mercado, más televisión, el modelo de los Cañeros no tenía nada que hacer para poder competir.

Y esto no ha cambiado. Al contrario, se ha vuelto cada vez peor. El dinero para comprar jugadores, los recursos para tener fuerzas básicas. La pelea por el rating que cada vez es más complicado para el futbol mexicano ante la penetración de las millonarias y espectaculares Ligas europeas. El dinero podría llegar del gobierno del estado, pero ¿qué va a pasar, como ha sucedido ya varias veces en otros lugares, si al próximo gobernador no le gusta el futbol?

Según datos del INEGI, el municipio de Zacatepec sólo tiene 35 mil habitantes. 9 mil 500 hogares de los cuales, en 2010, mil 140 estaban en el programa Oportunidades. Una de cada diez familias en extrema pobreza que les excluye inmediatamente de la posibilidad de acudir al estadio.

¿Será el equipo de toda una región? Tequesquitengo está a 20 minutos en auto, Cuernavaca y los municipios de su área metropolitana (Yautepec y Jiutepec) están a 45 minutos. Cuautla y Taxco, en Guerrero, están a una hora. En total, la población de todas estas ciudades es de un millón de habitantes. Es un mercado pequeño.

Ayer fue reinaugurado el Estadio Coruco Díaz. Funcional, moderno. Para 25 mil espectadores. Un monumento a la nostalgia. Un choque entre el sueño del futbol profesional romántico y la realidad aplastante. Un elefante blanco en medio de la selva cañera. 

roberto.velazquez@milenio.com

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