Pelotazos

“El niño futbolista”

La primera vez que vi un partido de futbol de Primera División en la cancha me impresionó la velocidad, la técnica, la fuerza de tipos a los que llevaba años criticando desde la tribuna o la tele. Ahí a unos metros todo cobra otra dimensión. Hasta el más “malo” es triunfador.

Entonces, no reparé en que atrás de ellos hubo una familia que los impulsara, que les diera seguridad, apoyo y equilibrio. Pienso en decenas de jóvenes que pudieron ser grandes futbolistas que no tuvieron este soporte.

Me encontré un buen texto de Luis Alberto Baeza, director de Visorías del Club Universidad y que además, tiene una escuela de futbol en Texcoco. El Pato Baeza se ha dedicado a la formación de jugadores y ha convivido con cientos de niños que sueñan con llegar a Primera. Este es un resumen del texto que tituló “El niño futbolista”:

“Las mamás ya está viendo con qué marcas podría firmar su hijo y qué novela podría grabar, con qué artista va a casarse y en qué parte de la ciudad comprará su departamento. Los tíos hablan maravillas de su sobrino… que el técnico de Primera ya los vio y está muy interesado en el chavo. El papá ya está buscando quien represente al niño… no le importa si a los otros hijos les va bien o no en sus clases de piano (y uno ya es concertista), a él solo le interesa cómo jugó el niño futbolista y si jugó mal se enoja con el técnico porque lo sacó, porque el técnico es un tonto y no sabe ver el futbol. Este padre está dispuesto a ir con la directiva del Club y de una vez por todas arreglar la situación de su hijo de 12 años… porque si no lo quieren hay siete equipos más que lo están buscando, y eso lo sabe porque uno de los amigos del tío se lo dijo”.

El futbol mexicano, su progreso, pasa también por las familias, mientras la cultura del deporte no mejore, tendremos menos jugadores para los clubes y al final, para la selección nacional. 

roberto.velazquez@milenio.com

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