Pelotazos

Un cuaderno para el beisbol

Tomé un cuaderno forma italiana y le arranqué las hojas usadas en el ciclo escolar anterior. Quedó delgado, pero con suficiente espacio. Instintivamente, sin que nadie me dijera que así debían ser las cosas, comencé a anotar lo que sucedía en cada jugada: Parte alta de la primera entrada, nombre del bateador, nombre del pitcher, y el resultado: out. Desde el primer lanzamiento hasta el último de los siete juegos, todos en la libreta. No dejé de ver un solo segundo. Era 1985, fue la primera Serie Mundial que vi completa y tenía nueve años.

AHÍ ME ENAMORÉ DEL BEISBOL.

Mucho tiempo después, cuando en el 2006 empecé a trabajar en La Afición como editor general, don Alejandro León, el veterano cronista de beisbol del diario, me enseñó a anotar un partido. Una serie de símbolos y letras que te permiten registrar fácilmente cada jugada. Con esos garabatos puedes regresar décadas después a cualquier partido y saber perfectamente qué pasó. Hice mi primera crónica de un partido así y me pareció fascinante, mágica. Recordé la libreta forma italiana y la busqué por todas partes en la casa de mi padre. Jamás apareció.

Han pasado 29 años y los Reales de Kansas City regresaron al fin a la Serie Mundial, la posibilidad de que el rival sean otra vez los Cardenales de San Luis me da escalofríos. Será imposible no anotar cada jugada. Entonces, a los nueve años, tenía que vencer al sueño cada noche, era mi gran rival, el reto a vencer, ahora está el trabajo en Milenio Televisión, y los problemas de adulto. He decidido tomarme unas vacaciones, las primeras en un buen tiempo. Aunque tengo por ahí hojas con el formato adecuado para hacer las anotaciones de un partido, tengo ganas de conseguir un cuaderno Scribe forma italiana. No tengo la más mínima idea si todavía existan.

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