Pelotazos

El cártel del León, Pachuca y Tecos

Tres jugadores fundamentales del León fueron formados por el Pachuca. Fueron enviados como refuerzos a ese equipo porque no tenían cabida en el primer equipo de los Tuzos. Lo normal es que se hubieran tenido que ir a otro club. O que si alguien hubiera querido a los mediocampistas Carlos Peña y Luis Montes o al portero William Yarbrough, hubiera tenido que pagar algo de dinero. El actual campeón de México se benefició al tener una cantera bien establecida que les pudiera surtir jugadores en las posiciones que necesitaban.

Para Pachuca era una buena opción ver si esos tres futbolistas daban el estirón. Tal vez después los podrían regresar a su equipo si los necesitaban. Al revés está el caso de Marco Iván Pérez que jugó en León y ahora está en Pachuca. De Tecos, el otro equipo del “Grupo” recibieron a Jurgen Damm.

Es tan fácil como sentarse en una oficina con los directores técnicos “hermanos” y cambiar futbolistas como si fueran estampitas de un álbum. A uno le sobra un defensa y lo presta, el otro necesita un delantero y se lo mandan. Si la negociación fuera con otro club habría que meter dinero o negociar con mayor dificultad.

En algún momento cuando Televisa tenía hasta tres equipos le llamaron el mini-draft. Así es fácil reforzarse. Y representa una ventaja deportiva sobre el resto de los clubes. En economía cuando empresas que deberían competir se juntan y tienen acuerdos informales o formales que perjudican a sus competidores se convierten en un cártel. Esta práctica está penada por la ley en México.

Olvidemos las fantasías de los partidos arreglados. Este es el verdadero problema cuando un solo consorcio tiene varios equipos.

roberto.velazquez@milenio.com

twitter@rvbolio