Pelotazos

El “carnaval estúpido” de Brasil y mi huérfana posdata

Dejemos de ver para atrás. Se calificó a la Copa del Mundo del futbol y ya. Por sexta ocasión consecutiva. Así, durante 24 años, un tercio de vida para casi todos quienes leen esto.

Y no dejo de pensar en Luis Cernuda, español refugiado en México, de la España conquistadora y ahora campeona del mundo en futbol. El poeta que, en su inteligencia de la mexicanidad, extemporáneamente anticipó nuestro amor al futbol: “sin pretexto para su presencia inmóvil; descalzo y en cuclillas sobre el polvo, el sombrero de paja escondiendo los ojos, donde acaso pudiera adivinarse lo que siente y lo que piensa, mírale…. Cayeron los amos antiguos. Vencidos a su vez fueron los conquistadores. Se abatieron y se olvidaron las revoluciones. Él sigue siendo el que era; idéntico a sí mismo, deja cerrarse, sobre la agitación superficial del mundo, la haz igual del tiempo… Mírale, tú que te creíste poeta, y tocas ahora en lo que paran tareas, ambiciones y creencias. A él, que nada posee, nada desea, algo más hondo le sostiene; algo que hace siglos postula tácitamente. Lástima que el azar no te hiciera nacer uno entre los suyos… Pero gracias, Señor, por haberlo creado y salvado, gracias por dejarnos ver todavía alguien para quien Tu mundo no es una feria demente ni un carnaval estúpido.”

Posdata: Hasta hoy, todos los artículos los escribí pensando en que los leería mi padre. Porque él me enseñó el amor al espectáculo del deporte, de los hombres al límite de su capacidad física y psicológica. De la pasión irracional a la identidad. De nuestros Pumas que tanto sufrimos y disfrutamos juntos. Hoy no sé para dónde escribo desde esta orfandad, pero escribo porque él lo hubiera querido así. Buen viaje papá, sé que nadarás y levantarás pesas al infinito, que gritarás tus goyas a la eternidad. Y así… ¡Cómo no te voy a querer! 

roberto.velazquez@milenio.com · twitter@rvbolio