Pelotazos

La caída del Tri será desde más arriba

El New York Times publicó la semana pasada una encuesta realizada en 19 países sobre la Copa del Mundo. México quedó en segundo lugar (sólo detrás de Colombia) en el nivel de interés en el futbol: 43 por ciento están muy interesados y 49 por ciento medianamente o ligeramente interesados. Sólo a ocho por ciento de los mexicanos encuestados no les importa este deporte.

Yo le pondría un filtro muy importante a este dato. El momento en el que se realizó la encuesta es significativo: del 21 al 23 de mayo de este año. Es obvio que el 92 por ciento de los mil cuatro mexicanos que respondieron están interesados en el Mundial y en particular en los partidos de la selección nacional. Jamás he visto al país paralizado por ningún juego de Liga, o de la propia selección, ni en la final de los Juegos Olímpicos. Nunca como el viernes pasado en el partido contra Camerún. Hay una combinación especial que hará que hoy, cuando a medio día sea el encuentro ante Brasil, otra vez paren escuelas, centros de trabajo, gobiernos y se reduzca al mínimo la actividad en las calles y comercios. Nos encanta el Mundial, nos gustan más los juegos de México, mucho más que el futbol.

Y el fenómeno ha sido más marcado en esta Copa del Mundo. Después de una fortuita, casi milagrosa calificación, se han cruzado con más fuerza el profundo amor con el odio. Los que aborrecen al equipo y lo quieren ver perder porque ven ahí todos los valores contrarios al deporte: comercialización excesiva, corrupción, patrioterismo ramplón. Y al mismo tiempo, un enamoramiento con un equipo simpático, diferente a los anteriores, emotivo, que transmite unión y solidaridad. Que no brilla demasiado, pero parece jugar en conjunto. Es una selección que ha sabido conquistar. La caída será desde más arriba.  

 

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