Pelotazos

Será un buen Mundial para México

En la desgracia de Luis Montes hay luces. En primer lugar, la reflexión que provoca. Un símbolo en el que cualquiera se puede identificar. La tragedia está a la vuelta de la esquina, pero depende de la entereza, del profesionalismo, y la seguridad en ti mismo, el modo de enfrentarla. Y este futbolista pasó a la historia, de la mejor forma posible, protagonizando un relato bien contado. Del gol impresionante a la fractura terrorífica pasaron minutos irrelevantes. Elipsis que permite el futbol. Y parecieron horas entre los gritos de dolor y la cara de desesperación y desconsuelo de compañeros y rivales. Para cerrar con un epílogo su valiente modo de enfrentar el futuro: con la mejor arma de la inteligencia, el humor.

Esta selección mexicana de futbol ya traía algunos indicios de equipo. De equipo en toda la extensión de la palabra: solidaridad, apoyo y respeto al trabajo propio y del resto del grupo. Ahora tiene en común un par de golpes muy dolorosos, esta lesión y la de Juan Carlos Medina. Todos los jugadores saben que pudo ser cualquiera. Esto regresa a su lugar a los millonarios deportistas -a veces prepotentes en su inconsciencia, juventud y poca cultura-. Un lugar que conocen bien porque de otra forma jamás hubieran llegado a una Copa del Mundo. El sacrificio, la disciplina, la responsabilidad y la confianza en tu equipo. Ningún futbolista de élite desconoce estos valores. Por eso hay luz en el impacto de la pérdida. Pone a todos con los pies en la tierra.

Antes de este partido había demasiadas dudas sobre el posible desempeño de la selección. Todavía puede fracasar, no ganar un solo encuentro, pero competirán dignamente, con coraje y solidaridad. Esperemos un buen Mundial de Brasil para México, porque ya se enfrentaron a la adversidad y todavía ganaron 3-1.  

 

roberto.velazquez@milenio.com

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