Pelotazos

La bomba que tiene en la boca Vergara

Jorge Vergara no tiene remedio. El hombre que iba a revolucionar la comunicación en el futbol mexicano, el de los desplegados creativos, el de la apertura a la crítica, terminó como el peor vocero posible.

Es la pesadilla de cualquier experto en manejo de crisis. ¿Qué necesidad tenía de ofrecer una contratación bomba para el Guadalajara? Sobre todo porque ha demostrado que cuando se calla todo le sale bien. Que no se le olvide la forma pulcra, aseada y espectacular en la cual anunció la venta de Javier Hernández al Manchester United. De esa correcta forma de proceder surgieron puras cosas buenas para Chivas: hubo novedad y sorpresa, hubo un refuerzo de la marca como un gran exportador de futbolistas.

Pero la inconsistencia es lo que ha convertido al dueño del equipo más popular de México en alguien poco confiable y que rápidamente cae en el ridículo. Estoy seguro que se refería a Carlos Salcido como esta gran novedad. Un buen jugador, que no está precisamente en su mejor momento, pero que está identificado con el club y que tiene un buen cartel. Pero Chivas tiene que anunciar la llegada de Israel Castro, un futbolista muy cumplidor, pero que ya dejó sus mejores años en Pumas y que en Cruz Azul tuvo un paso apenas correcto, con muchos lapsos en la banca.

Ante el estupor, Vergara tiene que medio sacar el tema de Salcido para ser desmentido inmediatamente por Tigres que es el dueño del jugador y que dice no tener nada concreto de un traspaso.

Todas las burlas son bien merecidas en este error de comunicación de un hombre que debería cuidar más al Guadalajara. Ya los rescató, ya les hizo un estadio, ya les dio un título, pero muchas veces, como ayer, sólo añade escarnio a una crisis que no parece tener una salida fácil.  

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