Pelotazos

Las barras, los hooligans, y dos mitos geniales (Parte 1)

El futbol profesional en México está en crisis por las barras o “grupos de animación”, como políticamente todavía les dice Decio de María, presidente de la Liga MX. Nos hemos llenado de opiniones, comentarios y declaraciones de “expertos” con soluciones mágicas. Pero aquí no se trata nada más de utilizar el sentido común. Tomemos como referencia al futbol inglés. Aunque la violencia en México tiene sus propias características, es en Inglaterra donde han sido más visibles los avances en la disminución de la violencia.

1. Es responsabilidad de la Liga MX y de la Federación Mexicana de Futbol resolver la violencia, es su show, ellos deben controlarlo. FALSO. En Inglaterra fueron las leyes y la intervención del estado lo que logró mejorar la situación tras años de fracasos de la FA (Asociación de Futbol). Se ha legislado en 1986, 1989, 1999 y 2000. Todas las normas han ido mejorando a la anterior y poniendo más candados contra los violentos.

2. Los jóvenes de las barras tiene derecho a divertirse en el estadio siempre y cuando no se metan con nadie y sigan las reglas. Además, le dan color al espectáculo con sus cánticos y apoyan a su club mejor que nadie. FALSO. Ese era el enfoque en Inglaterra en la década de los 70. Pero estos grupos fueron creciendo y tomando poder, se convirtieron en algo más que aficionados. James Bannon, policía encubierto entre los hooligans (escribió uno de los mejores libros sobre el problema), describe a estos grupos como una especie de secta: se comparte la identidad y se va ganando lugar en la manada, el futbol es sólo una excusa. Dougie Brimson (otro autor experto en el fenómeno), resume a estos salvajes como personas “pobremente educadas, producto de hogares rotos y que buscan algún tipo de pertenencia”. De esos, desgraciadamente en México, hay muchos. Y no deben de acercarse al futbol por ningún motivo.

El jueves: La policía y la única solución. 

roberto.velazquez@milenio.com

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