Pelotazos

Ni una barra más en los estadios

Falta poco para que suceda una tragedia. Para que veamos un enfrentamiento a balazos con muertos afuera de un estadio o en las calles de alguna ciudad. Las barras de los equipos de futbol profesional no han podido ser controladas. Los esfuerzos, que sería injusto decir que no se han hecho por parte de las autoridades y de la Liga MX, se han quedado cortos.

Esta semana se difundieron en las redes sociales dos fotografías de playeras sobre las cuales hay pistolas, balas y cuchillos en una se lee “Barrabrava, los de Chivas”, la otra tiene una especie de escudo con una cara de Chiva estilizada.

Faltan diez días para el clásico entre el Guadalajara y el Atlas en el Estadio Jalisco y desde ahora ya circulan las amenazas, los insultos, las provocaciones por internet de los delincuentes que se escudan en el futbol.

Las barras ya no tienen nada que hacer en un estadio. Durante muchos años defendí el derecho de los aficionados a los que les gusta bailar y cantar en la tribuna. Cada quien sabe cómo se entretiene en el futbol. Pero desgraciadamente en estos grupos se cuelan los barbajanes a los que sólo les importa la violencia, que buscan una excusa para pelearse.

Los estadios de México deben tener todas sus localidades numeradas, sin una sola zona exclusiva para barras o porras. Que los aficionados comunes y corrientes, sin ir en bola, puedan comprar un abono para toda la temporada donde les dé la gana, que el resto de boletos disponibles estén a la venta y que todos los que sobren los regalen a casas de asistencia, a grupos vulnerables, a escuelas a clubes deportivos. Aunque cueste tener el estadio lleno. Porque una tragedia cuesta mucho más, en imagen, en confianza. 

roberto.velazquez@milenio.com

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