Pelotazos

Y ahora... la Liga

Cada Copa del Mundo se refuerza el entusiasmo y atención que genera el futbol profesional en México. Pero, la Liga MX capitaliza sólo una pequeña parte, muchas veces la despilfarra. Cada Mundial, cuando México ilusiona y luego decepciona viene un bajón importante en el ánimo por ver futbol.

Pero esta vez el ánimo quedó casi intacto. “No era penal” y por primera vez los villanos no fuimos nosotros. No fueron los cambios que se quedaron en la banca, o Raúl Rodrigo Lara que falló al final para que nos diera la vuelta Alemania, o el partido más decepcionante contra Estados Unidos, el del pasmo y el miedo, o que jugará el Guille Franco. No, ahora fue Robben, el actor. Y por primera vez en 20 años seguirá el mismo director técnico. Miguel Herrera, en teoría tendrá que quedarse hasta 2018. Falta mucho, pero el ánimo es que todo va bien.

Así se prestigia un poco el futbol mexicano, quedan ganas de ver partidos. Y la Liga MX debe preocuparse por divertir, por mostrar la pasión, entrega y solidaridad que tanto contagió la selección nacional. Fijarse en lo que hace el mejor del mundo: el modelo de la Bundesliga gana Mundiales. Tiene que estar en la mente de jugadores y cuerpos técnicos que no pueden relajarse, flojear hasta la Liguilla. Es una gran oportunidad.

Y también debe ser un reto para la infraestructura que rodea al espectáculo. Mejores transmisiones de televisión, mejor trabajo en los medios de comunicación. Muy importante: seguir mejorando la experiencia en los estadios. Después de haber estado el domingo en Maracaná queda claro que a la mayor parte de los estadios de México les falta mucho trabajo. Sobre todo al Estadio Azteca que se ha quedado viejo, incómodo, inaccesible. Merece una transformación del tamaño de la que recibió el recinto donde se jugó la final de la Copa del Mundo.

roberto.velazquez@milenio.com

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