Pelotazos

El abuso del abuso

El futbol organizado apenas rebasa su primer siglo. Su expansión comercial y universal lleva solo la mitad de ese tiempo si consideramos su cambio más radical antes y después de la Segunda Guerra Mundial.

La gloria de los satélites y la televisión en vivo, el abaratamiento de costos y el Internet, la cercanía y la globalización. Se ha generado un centralismo del fútbol desde la Champions, un abuso casi imperial. Recurro a la definición clásica de Joseph A. Schumpeter: “La expansión por fuerza sin ningún límite”.

Había que ver los primeros 23 minutos de ayer del Liverpool contra el Real Madrid. Intensidad más calidad y fuerza, un verdadero partido de futbol para disfrutar. Pero solo fueron 23 minutos antes de que la aplanadora monetaria hiciera de las suyas. Pared espectacular para un gol increíble de la millonaria contratación del verano y uno de los jugadores mejor pagados del mundo. Entre James Rodríguez y Cristiano Ronaldo, demolieron el mito de Anfield, el espectacular ambiente del estadio rancio y duro del puerto de la isla de la Gran Bretaña. Y luego, un pase imposible del alemán Kroos, campeón del mundo, arrebatado a billetazos del Bayern, el equipo más rico, del país más rico de Europa. Ya no hay respeto.

Desde el dinero, el Real Madrid hace su imperio y abusa de todos. El futbol internacional está muy lejos de madurar, lejos de igualar la calidad cultural de otras expresiones humanas. Por eso reina la FIFA y su lógica del dinero, disfrazada con algunas herramientas de mercadotecnia políticamente correctas, pero en esencia, es una máquina que arrasa y que corrompe por el dinero. Es colonial, imperial.

Ver la Champions es un abuso, ver al Madrid es un abuso en el abuso. Así el resto de los estadios del mundo se vacían ante la decepción, ante su imposibilidad de competir.

roberto.velazquez@milenio.com

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