Pelotazos

Ratón verde

Veinte años seguidos a segunda ronda en la Copa del Mundo. En 1993 cuando México llegó a la final de la Copa América nacía o apenas crecía la generación, que a pesar de las carencias económicas del futbol mexicano, sólo escucha a lo lejos las voces de los amargados… La derrota por goleada, la humillación setentera, la chingadera del ratón verde. Esos que cada que pueden salen de sus coladeras a desear que la selección de futbol de México fracase… Los que no quieren ver, envueltos en la flojera del lugar común, que la Concacaf ya no es un jardín de niños.

Y los triunfos en selecciones menores y la consistencia al mayor nivel ¿son inventos de las televisoras? Tal vez no alcance todavía para estar entre los ocho mejores, pero cada vez se está más cerca. Se debe festejar la gran exigencia y decepción en las eliminatorias, México no estaba para eso, está para salirle a ganar a Holanda. Esto no significa que deban obviar las carencias en la Liga local, acabar con la corrupción. Que deba afinarse la lógica de la exportación de futbolistas a los mejores equipos de Europa. Nunca más un caso Vela, eso se debe aprender en este Mundial.

Escribía después del partido contra Camerún, que la caída de esta selección será desde más arriba. Está complicado el mítico quinto partido, pero ya se está más arriba que antes. Con los antecedentes nadie puede reclamar. Esta selección por muchos motivos ha conectado con profundidad en lo más sagrado: la solidaridad, el talento, esfuerzo y disciplina.

Que cada niño salga a patear el balón, que cada persona que pasa por momentos complicados haya tenido una sonrisa, que cada mexicano en Estados Unidos se sienta orgulloso, que todos entendamos que es futbol y es sólo una pequeña satisfacción. Seamos la generación que disfruta el futbol en su justa dimensión, aún si no hay quinto partido, sigamos siendo la generación feliz… al menos en el fut.  

 

roberto.velazquez@milenio.com

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