Pelotazos

Ocioso, inútil e idiota

No se escucha demasiado en México, pero el arreglo de partidos de futbol profesional es un problema serio. Ha sido una de las prioridades de FIFA y de la policía internacional enfrentar al crimen organizado de la mafia de las apuestas. Ayer, la Concacaf anunció la firma de un acuerdo con la INTERPOL. Fortalecerán el trabajo en conjunto a través del intercambio de recursos y experiencias.

Todavía no se ha castigado a ningún club profesional o futbolista mexicano por este tema. Pero en China, en Corea del Sur y Malasia se han detenido las Ligas para investigar. En El Salvador se suspendió a 20 futbolistas. En el 2013 al desmantelar una red que operaba en todo el mundo, Rob Wainwright, director de Europol, dijo que sospechaban la manipulación de casi 700 partidos por todo el mundo, 380 en Europa.

¿Cómo se arreglan los partidos? La imaginación popular siempre culpa al árbitro. Pero este método es bastante ineficiente. En un artículo en CNN, Declan Hill, autor del libro “El arreglo: futbol y crimen organizado”, dice que lo más común es sobornar a cuatro o cinco jugadores de un equipo para perder un partido a propósito: “La ventaja es que tienes a seis jugadores que corren e intentan dar lo mejor y a cinco jugadores que pretenden hacerlo. Ves a 11 jugadores que podrían o no cometer errores honestamente. Todos ellos maldicen cuando algo sale mal”.

Por eso resulta ocioso, inútil, idiota, discutir que si León o Pachuca son del mismo dueño, que si va a dejarse ganar este u otro la final. Los vicios de la multipropiedad no han estado en la cancha, están en el intercambio de jugadores antes de cada torneo, en la consolidación de recursos. No será ni en esta final ni en otros partidos importantes donde un grupo de jugadores se deje ganar. A nadie le conviene perder una final. Otra historia es un partido de Copa o ese juego insulso de la fecha 5.  

 

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