Pelotazos

El Mundial que se merece el "Piojo"

No estuvo en la lista para la Copa del Mundo de 1994. Su suerte quedó echada cuando en abril de 1993 le dio una patada criminal al hondureño Dolmo Flores en las eliminatorias para Estados Unidos. Lo expulsaron y dejó a México con 10 hombres apenas al minuto 26. El Tri se repuso en ese juego, goleó 3-0 y ganó el resto de los partidos para calificar.

Miguel Mejía Barón lo corrió del equipo, pero Herrera cuenta que sus compañeros lo salvaron: “Van y le exigen que me quede” (El Universal). Al Piojo le alcanzó el apoyo del vestidor para jugar la Copa América de 1993. Raúl Gutiérrez, el actual técnico de la Sub 17, le ganó la titularidad para la segunda ronda. Y ahí se acabó. Su último partido oficial con el Tri fue el 30 de junio de ese año cuando entró de cambio en la semifinal contra Ecuador.

20 años, cuatro meses y 15 días después, Miguel Herrera regresó a la selección. En un partido calificó a México al Mundial… la Copa del Mundo que va a dirigir. Porque sería una locura traer a alguien más. El Piojo demostró sentido común y sobre todo, por lo expuesto en la cancha y por las reacciones de los jugadores en los goles, acabó con el pavor que se había apoderado del equipo mexicano. Cierto que contaron con la complicidad de Nueva Zelanda que es mucho peor de lo que jamás imaginamos. Pero la diferencia de actitud, de seguridad, de intensidad fue muy clara y estuvo marcada desde la banca. Los futbolistas mexicanos son buenos, no los mejores, pero bien motivados rinden más. Por eso Javier Aguirre ha dirigido dos Mundiales.

Miguel Herrera se merece su Mundial. No sé si el joven bronco que tiraba cabezazos y patadas lo merecía hace 20 años. Pero este Piojo, el director técnico que habla con claridad, que no se tienta el corazón para tomar decisiones, que emana confianza y espíritu, sí se merece su Copa del Mundo.  

@rvbolio