Pelotazos

Miguel Herrera y la tecnología

Porto Alegre, Brasil, tercer día de la Copa del Mundo, Francia le gana uno a cero a Honduras, es el minuto 51… Karim Benzema manda un disparo al poste, la pelota se pasea por la línea de gol y le pega al portero Noel Valladares que reacciona y alcanza a recuperar el balón. Pero la pelota ya había rebasado la línea. Imposible verlo a simple vista. El reloj del árbitro brasileño Sandro Ricci, vibra y marca gol. Así llegó la tecnología al futbol profesional. Impecable.

De todas formas quedaron dos goles anulados a México por fuera de lugar, un penalti claro que no le marcaron, otro inobjetable que le perdonaron, y el muy polémico que sí le sancionaron. Saldo en contra. Sobre todo el último que le dio posibilidad a un muy caliente y decepcionado Miguel Herrera a decir que habían perdido contra Holanda “por culpa del árbitro”. El futbol siguió siendo el mismo, se mantuvo la polémica, las excusas, las discusiones. Pero fue un poco, por milímetros, más justo.

Estoy seguro que en 20 años una pulsera le avisará al juez de línea la posición de los jugadores en un fuera de juego. Que podrán saber si la pelota ya salió por la banda o la línea. Veo difícil, casi imposible, que de alguna forma se puedan juzgar las faltas sin tener que detener el partido. Ya veremos.

El problema del espectacular sistema alemán Control de Gol 4D es su costo: 250 mil euros de instalación por estadio y 3 mil de operación para cada partido. La Liga alemana, la más sana financieramente de Europa desechó utilizar la tecnología inventada en su país para la próxima temporada.

Lo vimos en el Mundial, seguramente lo veremos en la Euro, tal vez en algunos años en las principales Ligas. Pero en el resto del mundo, en el resto de los juegos, siempre habrá una posibilidad de desahogo, para el Piojo y para el resto de futbolistas y entrenadores que buscan justificación a sus derrotas. Aunque solo sirva de consuelo.   

 

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