Pelotazos

¿La Liguilla sin chiste?

Estamos por cumplir 45 años desde la última vez que el campeón del futbol profesional en México se decidió en el formato tradicional de acumular puntos tras enfrentar a todos los rivales en casa y de visita. Toda una vida de polémica. Una discusión que sigue llenando horas de radio y televisión, páginas enteras de artículos de opinión.

Sin dinero para comprar a las grandes figuras del mundo, la Liga mexicana se hubiera convertido, sin Liguilla, en un semillero para la metrópoli. Con el tiempo para formar jugadores que te dan las eternas 38 o 34 jornadas, habría más mexicanos en Europa: más baratos de producir y redituables al venderlos a la Ligas que sí tienen dinero. Esto generaría posiblemente que la selección nacional fuera más poderosa, que podría competir, digamos, al nivel de Uruguay. Que el millonario negocio del Tri sería mayor. Y que la Liga se hubiera apagado poco a poco, que se habría convertido en un torneo regional.

Tendríamos torneos largos y sosos. Sin rating en medios electrónicos y con bajas, más bajas todavía, entradas en los estadios. Habría equipos dominantes, que acumularían decenas de títulos, que acapararían todavía más el cariño de los aficionados.

Sin Liguillas, Toluca, Pachuca, Santos y el León serían comparsas regionales. No sumarían títulos ni credibilidad.

Ahora uno de estos cuatro será campeón otra vez. ¿Aburrido, sin chiste, para los millones que siguen a Chivas, Cruz Azul, América o Pumas. Invisible en Monterrey que vive para Tigres y Rayados? No lo creo. Aunque no generará tanta atención inmediata, seguirá importando, y la próxima vez que los equipos “populares” se enfrenten a los clubes triunfadores, al campeón, no será un partido cualquiera. Ya no lo es. Y eso lo logró la horrible, espantosa, injusta, Liguilla. Liguillas aburridas como esta.  

roberto.velazquez@milenio.com

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