Pelotazos

“Huguito, Hugo Jr.”

Todas las investigaciones apuntan a un terrible accidente. No fue una muerte en el exceso, en el escándalo. Siempre será una tragedia que muera un hombre de 30 años, más si se trata de un tipo productivo y sano como Hugo Sánchez Portugal. Deja a una familia que lo llora y a muchísimos amigos y personas que lo aprecian como persona.

¿Cómo reprocharle que no intentara ser futbolista profesional? Lo habían sido su abuelo materno Alfonso Portugal, su padre adoptivo Antonio Carlos Santos y obviamente, su padre. Habrá que reconocerle que lo logró, que llegó a Primera División, que fue a todos los entrenamientos, que puso siempre todo lo que estuvo de su parte.

Hugo Sánchez Portugal no fue un jugador de Primera División excepcional, pero sí fue un jugador de Primera. Después intentó ser actor y ahora había encontrado un buen espacio como funcionario público. Había dejado atrás el “Huguito”, “Hugo Junior”, para ser Hugo.

Cualquier hijo de un personaje famoso o reconocido, no importa si es abogado, doctor, periodista o deportista, sabe que el apellido abre tantas puertas como las que cierra. Que siempre se ve con recelo al junior, al hijo de. Que siempre hay la sospecha de que el padre mueve hilos, influencias para heredarle su lugar. Que se necesita carácter y trabajar mucho para sobreponerse a estos prejuicios.

Qué difícil debe haber sido llamarse Hugo Sánchez, el nombre que durante un par de décadas era el primero que le mencionaba a cualquiera que se confesaba mexicano en el extranjero. Qué difícil debe haber sido futbolista. Para mí, Hugo Sánchez Portugal fue un triunfador. Además, a pesar de tantas posibilidades, fue deportista y ahora un tipo trabajador. Descanse en paz.   

 

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