Pelotazos

Hubertus la ve muy empinada

El esquiador mexicano Hubertus von Hohenlohe no calificó a la prueba de slalom gigante porque tuvo una caída. No lo vimos bajar por la montaña. El sábado le queda la oportunidad de participar en Slalom, pero está lesionado.

Pintoresco, con su simpático vestido con dibujos de charro vino a México por su bandera y desfiló muy sonriente en la inauguración de los Juegos Invernales de Sochi. Siempre ha dicho que su intención es promover algo los deportes invernales en un país tropical. En el norte de México que sí hace frío no hay montañas ni nieve adecuada para practicar el esquí. El hockey sobre hielo tiene algunos seguidores y existe una selección nacional, pero no tiene nada que hacer contra los países en los que es el deporte nacional. No hay cultura, no hay espacio, no hay futuro, al menos en México.

Pero el propio Hubertus ha dicho que aspira a llegarle a los mexicanos que viven en Estados Unidos y Canadá. Es común encontrarse a muchos mexicanos en los resorts de esquí chambeando, pero pocos suben a la montaña y se ponen un par de esquís. Solo falta que se avienten y de ahí, tal vez, tengamos a algún muchacho, hijo de mexicanos, que pueda competir dignamente en algunos Juegos Invernales. No suena imposible.

Por lo pronto queda como personaje de cuento, como una gran anécdota. El príncipe que nació por error en México y que además es cantante y fotógrafo. Ha participado en cuatro Juegos Olímpicos y ha generado algo de interés en un evento que salió de la televisión abierta y se perdió aún más en la maraña futbolera que acapara los reflectores y el interés de la mayor parte de los aficionados al deporte.

Como sea ojalá veamos a Hubertus el sábado aunque sus 55 años no dan demasiadas esperanzas: “El primer objetivo es bajar, llegar porque la veo muy empinada, muy difícil”.   

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