Pelotazos

Guillermo Vázquez y la ovación que no merece

Guillermo Vázquez será recibido con una ovación el próximo domingo en Ciudad Universitaria. No lo merece. Más allá del lamentable desempeño de sus sucesores, de experimentos fallidos como traer a entrenadores que no tienen la más mínima idea de cómo dirigir a este equipo, fue él quien rompió el ciclo natural de los directores técnicos en Pumas.

Tentado por Cruz Azul puso cualquier cantidad de pretextos para no continuar el proyecto a largo plazo que a él le tocaba. Él aprendió en la banca durante tres años con Ricardo Ferretti.

Antes Mario Velarde aprendió de Bora, el propio Tuca de Mejía Barón. Universidad producía jugadores y técnicos.

La fórmula parecía recuperada después de la difícil transición a torneos cortos. Sin las temporadas largas Pumas tiene menos tiempo para madurar a a sus jugadores jóvenes. Pero Guillermo Vázquez se fue y no había sucesor. Nunca hubo un entrenador correcto para el club.

Ahora llega como salvador de un problema, del cual no es totalmente responsable, pero que ayudó a propiciar. Una actitud que no cayó nada bien en muchos lugares de Ciudad Universitaria. Ahora regresa porque simplemente no hay una mejor opción.

Por supuesto que tendrá mejores resultados que sus antecesores. Conoce al club y sus alcances. Sabe cómo se debe jugar en CU, sabe cuáles son las fortalezas, debilidades y alcances de los Pumas.

Pero no merece recepción de héroe.

Universidad recobrará el rumbo. Es posible que hasta califique a Liguilla. Y si se impone la lógica, con la rectitud de su presidente, que ha tomado algunas malas decisiones deportivas, pero ha saneado al club, y la contratación de Antonio Sancho como vicepresidente deportivo (con experiencia, educación y capacidad), Universidad pronto volverá a pelear y cada tres o cuatro años peleará por un título. Al tiempo.   

 

roberto.velazquez@milenio.com

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